EL ARTE DE PONER LA LAVADORA

 

 

 

—No sé de donde puede salir tanto polvo. Mira.

Me enseña la bayeta de la mopa, con algún tamo, no sé si el suficiente para dictaminar si está sucia.

—Y esto es solo del salón. 

Le retiro el sillón para que pueda limpiar mejor. No puede decir que no tengo detalles.

—Esta bayeta atrapapolvos es divina. Estoy contentísima con ella. 

—¿Te ayudo en algo? —pregunto, solícito.

—No.

Ya lo sabía, pero había que preguntarlo.

—Luego te quejas de que no hago nada, que todo te lo cargas tú.

—Ya te lo he dicho. No te puedo dejar porque limpias fatal. Luego tengo que ir yo detrás para dejarlo bien. Me trae más cuenta hacerlo yo sola desde el principio. 

—Pero puedo esforzarme. Anda, déjame. 

Se detiene y me mira sonriendo, con la barbilla sobre los dedos entrelazados y éstos sobre el extremo del palo de la mopa. Y como respuesta: Seguir leyendo “EL ARTE DE PONER LA LAVADORA”

UNA CENA ENTRETENIDA

 

 

 

Sobre lo de invitar a gente a comer a casa, también tenemos pareceres diferentes. Conocida es su infundada acusación de que soy un esquivo, hasta algo autista.  Exagera. Para defenderme, vuelvo a escudarme en la autoridad y sabiduría del refranero español: Cada uno en su casa, y Dios en la de todos.

Pero en esta ocasión no pude evitarlo. Nuria, su amiga de la infancia, con la que hacía una eternidad que no se relacionaba, le había avisado que venía a visitar nuestra ciudad, junto con su pareja.

—Me ha adelantado Nuria que su pareja es algo especial, que no le tomemos muy en serio. Al parecer, es de los diferentes.

En el argot de mi media naranja, los diferentes son los nacionalistas convencidos. No se muy bien que significa eso, no he tenido curiosidad por saberlo. 

Así que los invitó a cenar. Me mandó al super con una lista kilométrica de cosas, y me encargó especialmente elegir un vino rico.

Se tiró toda la tarde en la cocina, esmerándose en los platos. A mi me pringó de pinche.

Nada más aparecer la pareja, ya me dio en la nariz que la cena no iba a transcurrir muy bien. Nuria, normal, algo cortada. Pero el sujeto me saludó mirando para otro lado y, cuando mi ella se acercó para darle un beso, dio un paso hacia atrás y le extendió la mano. Dijo llamarse Esteban. Seguir leyendo “UNA CENA ENTRETENIDA”

LO QUIERO: TODO, FACILITO, Y YA.

 

 

El deseo es el principal motor de la conducta humana. La mayor parte de nuestras conductas tienen como objetivo la satisfacción un deseo, a corto o a largo plazo. Por ejemplo: trabajamos principalmente para obtener recursos para ver cumplidos ciertos deseos; otras aspiraciones requieren conductas diferentes. Pero, casi siempre, los deseos están relacionados con el placer, queremos obtener o poseer cosas que nos gustan, que nos producen bienestar físico, mental o espiritual.

Esto siempre ha pasado, desde que el hombre es hombre. Ya en siglo VI a. C. Buda lo tenía claro: el deseo es la principal causa del sufrimiento humano. Así que colocó el combate contra él en el centro de su enseñanza. Su fórmula, en último término, era  muy sencilla: alcanzar el estado de nirvana, la extinción del deseo.  Seguir leyendo “LO QUIERO: TODO, FACILITO, Y YA.”

Y APARECE UNA CRISIS

 

 

En todos estos sacudimientos de mi vida salía al fin ganando alguna cosa…
EL LOBO ESTEPARIO. Hermann Hesse

Una experiencia traumática siempre es negativa, sin embargo, lo que suceda a partir de ella depende de cada persona.
VÍKTOR FRANKL

 

Todos hemos pasado alguna vez por alguna de ellas. Son esas situaciones personales en las que, de repente e impensadamente, nos vemos sobresaltados, zarandeados. Puede ser más o menos extensa, profunda o duradera, estar generada por diferentes razones o agentes; a veces aguarda agazapada, larvada, otras veces un inesperado e intenso suceso la desencadena.

Estaba todo en su sitio, todo más o menos controlado, razonablemente estable. Las cosas eran predecibles, éramos como éramos y no pensábamos que pudiéramos  cambiar mucho.

Y aparece una crisis profunda. A veces invasora, devastadora, dolorosa. Lo que nos ha pasado, lo que nos está pasando, nos rebasa, nuestros estables esquemas aparecen desordenados, alterados o destruidos. Tal vez nos veamos obligados a una recomposición interior, a revisar, matizar, nuestras creencias, nuestros valores, las cosas que nos parecían más o menos importantes, nuestros conceptos sobre personas, situaciones, hechos.  Seguir leyendo “Y APARECE UNA CRISIS”

PENSAR SIN CORSÉS

 

 

El derecho a la libertad de pensamiento queda reconocido para todos los individuos en la Declaración universal de Derechos humanos, y usualmente, se hace equivalente a derecho de opinión o de expresión libre de creencias. 

La libertad de pensamiento es algo más que un derecho, y más que la simple opción de elegir el contenido sobre el que pensar. Está relacionada con una actitud y un estado de la mente específicos. La actitud es una actitud indagatoria, crítica y, por decirlo de alguna manera, irreverente u osada, que se atreve a explorar y poner en tela de juicio los presupuestos establecidos por el statu quo o los paradigmas dominantes en cualquier disciplina (humanidades, ciencia, arte, política…) o situación. El estado de la mente librepensadora es un estado libre de prejuicios, de barreras o corsés que puedan condicionar su exploración o indagación.

Para comprender el concepto es esencial entender que esas barreras no son externas, sino internas. A la mente libre no le afectan las censuras, disposiciones o limitaciones externas. También a eso se refería Virginia Wolf al afirmar “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”. 

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LO NIEGO TODO

 

 

Ella no advierte hasta qué punto es inclemente. Me espeta, en su versión más intensa, que solo bebo, como, me hago algo de limpieza personal, alguna cosilla más en connivencia con ella, y que lo único que hago diferente de lo que podemos llamar tareas de mantenimiento, es leer autores muertos, y rever la antediluviana serie 7 vidas.

Antes se quejaba, se está quejando, se volverá a quejar: no hablamos, no salimos, no vamos al cine, no cenamos fuera… Como un martillo pilón, empecinada, tesonera. ¡Ay, Dios, dame paciencia!  Seguir leyendo “LO NIEGO TODO”

MI BANCO ME AMA

Chiste del gran Forges (1942-2018)

Por culpa del coronavirus la Bolsa ha caído en picado. Y como, asesorado por mi banco, invertí cierta cantidad en renta variable, pues allá que me fui, a evitar perder más de lo que hacía ya unos días iba perdiendo.

Tras guardar la cola reglamentaria, le expuse al empleado que me atendía que quería retirar el dinero del fondo en que lo tenía. Lo primero que intentó fue disuadirme, argumentado que la bajada era puntual, que lo mejor para mí era esperar a que se recuperara el mercado, cosa que sucedería más pronto que tarde, que ahora había mucha volatilidad… No le dejé que me mareara más, le interrumpí diciéndole que sí, que todo eso ya me lo sabía, pero que yo quería que el dinero volviera a mi cartilla.

—Claro, claro, pero lo mejor que podría hacer es esperarse, se lo digo por su bien. Yo mismo tengo unas acciones y no se me ha ocurrido venderlas…

Una de las técnicas más extendidas, burdas y aburridas usada por quién quiere convencerte de algo: intentar una identificación contigo. El dependiente que te está vendiendo una lavadora tiene una igualita en su casa y le funciona de cine; la señora de la zapatería: ¿cómodos?, fíjese si los zapatos son cómodos que mi marido tiene unos iguales y está contentísimo con ellos. Seguir leyendo “MI BANCO ME AMA”