AMORALIDAD ABSOLUTA

No me costó nada matarlos. Fue cosa relativamente sencilla, y para mí la culminación inexorable de un proceso que arrancó mucho tiempo atrás. Mis padres ya lo habían iniciado poniéndome a salvo de los efectos apaciguadores y anestésicos de la catequización con la que todas las sociedades se protegen de sus individuos. No asistí a las escuelas ni a los templos. Me dieron una educación libérrima procurando que desarrollara un agudo y extenso sentido crítico. Nada estaba a salvo ni era sagrado para la indagación de mi mente. 

Con seguridad que ellos no perseguían lo que después sucedió y a ellos mismos les alcanzó. Pero era inevitable, era un proceso natural: en mi ansia de libertad no me detuve ante ningún obstáculo y llegué hasta el final. 

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EN TIEMPO DE DESOLACIÓN NUNCA HACER MUDANZA

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Esta acertada recomendación está en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola (EE318). En ellos señala que existe desolación espiritual cuando existe escuridad del alma, turbación de ella (…), inquietud de varias agitaciones y tentaciones… La expresión y el léxico utilizados son, obviamente, los propios del  contexto. Pero, básicamente, se refiere a una situación de crisis personal, cuando estamos en horas bajas. Podemos, pues, “modernizar”, en la forma, el consejo:

En tiempo de crisis, nunca tomes decisiones importantes. Seguir leyendo “EN TIEMPO DE DESOLACIÓN NUNCA HACER MUDANZA”

LA PRIMERA CITA

Esa mesa del rincón es la mejor, está alejada del paso de la gente, nadie nos importunará. Creo que he llegado algo temprano, mientras la espero me tomaré una manzanilla. Llamaré a ese camarero alto, es el que mejor me atiende. 

Estoy algo nervioso, es la primera vez que quedamos solos. A ver qué haces, no vayas a meter la pata, las primeras impresiones son muy importantes. 

Cuando la vea entrar, cuando la vea andando como solo ella sabe andar, salgo a su encuentro a recibirla. No, eso tal vez sea excesivo. Mejor me quedo sentado, pero le sonrío mientras se acerca. Cuando llegue sí que me levanto. Le digo hola, ella también me dirá hola. Se sienta y solo entonces me siento yo. Le digo qué guapa estás, ese vestido te queda estupendamente. Le gustará que se lo diga, seguro. Y se reirá, siempre está riendo. Traerá el vestido largo y entallado por la cintura, de color azafrán, el que me gusta. Bueno, si trae otro también le digo que está guapa. ¿O no le digo lo de guapa y solo que el vestido le sienta bien? No quiero propasarme. 

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EL 11 DE JUNIO

Todo se juntó. A la muerte de mi padre y al dolor que postergó a mi madre se añadieron mis problemas de pareja y laborales. Como dice el refrán, Bien vengas mal si vienes solo.

La enfermedad de mi padre me había llevado bruscamente a situaciones novedosas para mí. Acostumbrado a que todo me lo facilitaran, o directamente me lo resolvieran, cuando tuve que asumir responsabilidades, tomar decisiones y hacer frente a problemas todo ello me vino grande. Menos mal que tuve la ayuda de mi madre, a la que todo consultaba. Tras el desenlace, los dos quedamos agotados. 

La relación con Delia ya hacía tiempo que no funcionaba, algunos malentendidos la habían deteriorado, la notaba cada vez más alejada. A raíz de lo de mi padre empeoró aún más y yo no disponía de tiempo y fuerzas para enderezarla. Parece que todo esto no era suficiente porque se unieron a estos problemas los del trabajo, con cambios no deseados y frustración en las expectativas que había alimentado. Tengo que reconocer que nunca he tenido mucha presencia de ánimo y que todo esto reunido me rebasaba. Veía delante una montaña enorme que no podría superar. Me sentía hundido, me parecía que nadie tenía más problemas que yo. No tenía ganas ni ánimos para reaccionar, así que me replegué, me ensimismé en mi estado, me regodeé en mi desventura. 

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CAMARERO EN SU ATALAYA

Camarero en su atalaya

Antes de salir de su casa para el trabajo, Enrique no olvida ponerse la coraza y dejar en un cajón sus atributos masculinos. Son precauciones no nacidas solamente de la reflexión sino mayormente de los años de experiencia. Enrique es camarero, pero no cualquier camarero. Lo suyo es vocacional, es un profesional de la hostelería, de los que piensan que ser un buen camarero no está al alcance de cualquiera. El camarero debe tener tacto, nervios de acero, el freno de mano siempre a mano, la paciencia del santo Job. Un camarero debe saber tomar el pulso al cliente y hacerle un diagnóstico inicial, aguardar o tantear para ver por dónde sale y obrar en consecuencia. No es tanto, pues, una preparación técnica la que se requiere (que también), sino además un cierto talante y otras virtudes que a veces, como es el caso de Enrique, van incluidas en la forma de ser.  

Una de las razones por las que a nuestro hombre le tira su profesión es porque es una suerte de atalaya desde la que otea cómo se revela la variada condición humana. 

Alrededor de esas mesas que, con esmero,  ya se ha ocupado de  colocar y limpiar, se sientan almas de lo más dispar. Enrique trabaja diligente y eficazmente, pero además, como no es sordo, oye y como no es ciego, ve. Y no solo oye y ve, sino que, además, saca sus conclusiones de todo ello. Por lo que Enrique, además de buen camarero, es un hombre sabio. 

Fíjense en el señor de aquella mesa, grueso pero macizo, de pelo ralo y barba cana, el que lee el periódico de la casa que todas las mañanas le pide. A este caballero, de maneras cortantes que habla poco pero sentando cátedra, no le vale cualquier tostada, tiene que ser de mollete de Antequera, y en su punto. Y si algún día no los ha traído el panadero se malhumora y medio jura para sí. ¿Es tan tiquismiquis para todo? ¿Se descontrola por cualquier contratiempo? ¿Es una persona rígida? ¿Comprensiva? Enrique no busca prender etiquetas, sabe que la mayoría de las veces son inexactas o insuficientes, no es brocha gorda lo que le interesa, sino matices, detalles. Seguir leyendo “CAMARERO EN SU ATALAYA”

LA COSA ESTÁ QUE ARDE

 

 

—Ven aquí, ven rápido, mira.
Me llama con urgencia desde la terracilla.
—Qué es —pregunto.

—Ven, ven.
A ver qué le pasa ahora, sabe que no me gusta que me interrumpan cuando estoy con mis cosas, que tengo mi ritmo, pero no tiene miramientos. Dejo de pedalear, me bajo de la bicicleta estática y acudo. Inclinada, mira abajo. Yo me agarro con fuerza a la baranda, estamos en un quinto piso y tengo un vértigo terrible, parece que el suelo me llama.
—Ahí, mira, en el contenedor, el amarillo.
—¿Qué es?—me asomo con cuidado.
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UN CHIP DE EXPERIENCIA

 

Chip de experiencia (tipo B42)

 

«Autoridades, representantes de partidos e instituciones, padres y madres, señoras y señores: 

Nuestra compañía, como saben, está comprometida con el bien común y sensibilizada con los problemas y desajustes de nuestra sociedad. Recientemente nuestros equipos de investigación han producido un revolucionario chip que, convenientemente implantado en el cerebro de los jóvenes acortaría de una manera sensible su periodo de adquisición de madurez, con todos los beneficios que ello acarrearía. Estos chips, debidamente conectados a centros específicos del córtex cerebral mediante nuestra avanzada tecnología, contienen una serie de vivencias seleccionadas en los ámbitos más destacados de la socialización, experiencias que el cerebro del joven absorbería en sesiones de tratamiento.  

Ya se sabe que la experiencia hace al individuo menos impulsivo, más reflexivo y maduro, más reposado y comedido; se acepta y comprende lo que son la autoridad, las leyes y el orden. También más precavido y miedoso de perder lo que tanto tiempo y esfuerzo ha costado conseguir, todo hay que decirlo, pero esto no puede poner su validez en entredicho. Lo que necesitan nuestros jóvenes es, pues, una dosis concentrada de experiencia, y eso es lo que nuestra iniciativa les proporciona. Seguir leyendo “UN CHIP DE EXPERIENCIA”

LA HORMIGA AVENTURERA O LA VERDADERA MUERTE DE ALEJANDRO

 

La hormiga aventurera mirando a Alejandro muerto.

 

No soy una hormiga cualquiera. Cierto que soy una hormiga negra común, y tengo, claro, seis patas y dos antenas. Pero ahí se detiene mi semejanza con las demás. No soy trabajadora, ni comunitaria, no voy y vengo atareada en llevar pizcas de comida y otras cosas al hormiguero, nunca he sentido esa llamada ancestral que lleva mis congéneres a moverse hasta la extenuación como hiperactivas obreras. Soy una hormiga guerrera, rebelde, reivindicativa, solitaria y viajera. Y única. Tan única que cambié la historia de vuestra humanidad. Os lo contaré:

Teniendo como horizonte mis tres años humanos de esperanza de vida, me eché a los caminos a ver mundo, utilizando los medios de transporte usuales: hombres, burros, mulas, caballos, carros, barcos, etc. Las hormigas morimos de muerte natural si llevamos una vida tranquila y nos ceñimos a nuestras costumbres y actividades usuales. Pero una hormiga aventurera lo tiene crudo para llegar a vieja. Necesita prevención y suerte para escapar a ruedas de carros, suela de zapatos y demás. Hay que mantenerse a distancia y huir de todo lo que se mueve.

Al grano. Me alisté en el ejército de Alejandro cuando avanzaba victorioso después de la batalla de Issos. Estuve con él (mejor dicho, en el pelaje de Bucéfalo, que era arisco y no permitía que lo cepillaran, lo que me vino muy bien) en todas las escaramuzas y, como no, también en Gaugamela y Puerta Persa.   Seguir leyendo “LA HORMIGA AVENTURERA O LA VERDADERA MUERTE DE ALEJANDRO”

EL ÚLTIMO FRASCO

 

El tercer frasco

 

Cuando fui princesa del asteroide Marguak, que en su momento se depositaría con estrépito en este planeta extinguiendo muchas especies y colonizándolo, mi tía-madrina, una de las nueve Maestras de Fobos, me regaló tres frascos de vidrio estelar, cada uno conteniendo el aire de una palabra sagrada. Destapando el frasco, liberado el aire, se desvelaría para mí la palabra. Seguir leyendo “EL ÚLTIMO FRASCO”

EL RELOJ DE DIOS Y OTRAS EXTRAÑEZAS

 

LA ISLA DE AGUA

 

REGALO DIVINO

Cuando Dios me hizo inmortal me regaló su reloj sin manecillas ni números.
Lo vi desmejorar tanto, tan desorientado quedó, que tuve que devolvérselo.

 

EL ESPEJO NEGRO

Cuando paso delante de este espejo, cuando me vuelvo y me planto delante de él, el espejo se pone negro. 

Solo me pasa con este espejo; si comparezco delante de los demás sucede que me devuelven fielmente mi invisibilidad natural.  Seguir leyendo “EL RELOJ DE DIOS Y OTRAS EXTRAÑEZAS”

CARTUCHOS DE LETRAS

 

Cartucho de letras para novelas policiacas (tipo novela negra)

 

Me han recomendado una tienda para escritores aficionados con sequía.

Siguiendo este minucioso plano, llego, tras deambular un laberinto de callejuelas, al número que me pone aquí, en una calle estrecha y sin salida. Una cancela antigua está abierta de par en par, pegadas sus dos hojas a la pared. Dentro hay una puerta acristalada. No veo ningún rótulo.

Es una pieza pequeña, con el suelo de baldosas antiguas relucientes y las paredes blanqueadas. Huele a librería de segunda mano. 

Me acerco al mostrador y pido:

—Un cartucho para una novela policiaca de 244 páginas. Seguir leyendo “CARTUCHOS DE LETRAS”

PINCHANDO GLOBOS

 

 

Ajusta tu ego,
equilíbrate,
mira arriba pero también abajo
no vayas a despeñarte;

arriba para crecer,
abajo para agarrarte. 

No des lecciones,
compón antes tu roalillo,
y para no desmadrarte
mira tu pequeño plano,
y calibra bien tu brújula. 

Intenta tener claro,
todo lo claro que puedas verte,
quién eres y qué quieres

observa a dónde te llevan
y a dónde quieres ir,
distingue qué son metas

y qué instrumentos. Seguir leyendo “PINCHANDO GLOBOS”

TODO ES RELATIVO

 

 

 

Hay gente que, por su mentalidad o educación, tienen mayor tendencia a ir por la vida mirando las cosas como por un catalejo, es decir, desde una sola perspectiva y con un campo de visión reducido. Se les puede aplicar, siguiendo fielmente el símil, la expresión de adolecer de estrechez de miras. En unas ocasiones su catalejo es una mentalidad más rígida y en otras es la creencia en las verdades inmutables de ciertos libros, doctrinas o autoridades y, por tanto, una mayor propensión al dogmatismo.

Esta postura hace más difícil el entendimiento, es árido razonar con quien es poco capaz de mirar desde una óptica diferente a la suya, con quien se considera en posesión de la verdad y es refractario a los cambios.  En este sentido, y volviendo al símil del comienzo, los psicólogos llaman visión de túnel a la dificultad de un individuo para creer en algo que no confirme sus creencias o prejuicios.  Seguir leyendo “TODO ES RELATIVO”

FABRICANDO MI DIOSA

 

 

Un filósofo antiguo griego llamado Jenófanes de Colofón decía, groso modo, que los dioses de los blancos eran blancos, los dioses de los nubios eran negros y que si los bueyes tuvieran dioses serían bueyes. Venía a decir lo mismo que otro colega suyo, Feuerbach, señaló dos mil quinientos años después: que Dios no hizo al hombre a su imagen y semejanza sino que precisamente es al contrario, el hombre construye a Dios según sus medidas y posibilidades. O dicho de otra manera: Dios tal vez no sea sino un invento humano, y si acaso existe, lo más seguro es que no se parece en nada a las diferentes formas con que los humanos nos lo hemos adaptado. Muchos más filósofos y gente de a pie han apoyado estas ideas, sin ir más lejos el irreverente Nietzsche, ese que dijo lo de Dios ha muerto.  

Por eso los dioses son muy variados según el tiempo, el lugar y las circunstancias en que estén los hombres que los fabrican. Consecuentemente, todos ellos adolecen de algunos defectillos humanos; por ejemplo, en cuanto a belicosidad normalmente suelen ser pacíficos, pero los hay iracundos y vengativos como el Yahvé de los israelitas, o incluso a los que les gusta la sangre fresca humana como era el caso del Huitzilopochtli de los aztecas. Y los dioses griegos ya se sabe que, según la mitología que cuenta sus andanzas, eran demasiado humanos. Seguir leyendo “FABRICANDO MI DIOSA”