VIVE Y DEJA VIVIR

 

Viñeta de Mafalda (Quino)

 

Pero, por Dios, ¿esa mujer no tiene quien le diga como va?… ¿Es que nadie la quiere?

Ella, mi ella, está alborotada, indignada, le va a dar algo, los ojos casi se le salen de las órbitas. Me mira como diciéndome: ¡Haz algo! ¿No ves “eso”?

“Eso” es una señora, algo más que mayor, algo más que maquillada, con una enorme pamela algo más que original, algo más que ligera de ropa, pero ropa de colores algo más que chillones, con carnes algo más que abundantes. Lleva dos correas, una en cada mano y en el extremo de las correas dos chuchitos algo más que chillones, uno con una pajarita de color amarillo, la del otro es rosa; en las colitas lucen sendos lacitos, cada uno del color de la pajarita de su compañero. Así, y con zapatos arcoiris de plataforma vertiginosa, se pasea la dama, ufana, feliz, por medio del paseo marítimo, atorado de personal. A todos mira, a todos sonríe, con todos es amable. A saltitos se desplaza, como si pasara de puntillas de una nube invisible a otra nube. ¡Bendita criatura! Seguir leyendo “VIVE Y DEJA VIVIR”

ROMANCE DEL CONDE OLINOS

 

 

 

Romance del Conde Olinos

Madrugaba el conde Olinos
mañanita de San Juan,
va a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.
Mientras su caballo bebe
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina
olvida su caminar,
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
– Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
– No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
sino es el Conde Olinos
que por mí quiere finar.
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FUERA Y DENTRO

 

 

Francis BACON (1909-1992)

 

Cuando hayamos muerto, no habrá ya rosas ni cipreses, ni labios
rojos ni vino perfumado; tampoco habrá ni penas ni alegrías, ni
auroras ni crepúsculos. El universo se aniquilará, puesto que su
realidad depende tan sólo de nuestro pensamiento.

OMAR JAYYAM. Rubaiyat. 

 

Nada es, si no lo dotamos de vida y de sentido.

Un libro es solo un haz de folios que reposa inerte sobre una mesa.
Esa torre circundada repetidamente por el griterío de los vencejos es nada más que ladrillos encima de ladrillos.
Dos ojos, una nariz, una boca: solo un rostro.
Lo que se oye si se oprime las teclas de un piano son únicamente sonidos.
Ese grito es el de un niño derribado por una bala perdida. Seguir leyendo “FUERA Y DENTRO”

EL PUENTE DE LAS DONCELLAS

 

 

 

 

Por el puente de las Doncellas
pasa, turbia y presurosa, el agua.
De los costados del río, la miran, 
silenciosos, chopos, abedules, hayas.

Siempre la misma, siempre otra,
buscando el morir baja el agua.

Desde la loma que encumbra la ermita, 
colmada de trébol, camomila y amapolas,
la mira pasar, sin verla,
la romerita menuda, solitaria. 

Hacia dentro miran los ojos de la niña.
Otrora reidores, agua de sus ojos sangra.
Derribada por una ráfaga de tristeza,
su cabeza se abate, derrotada.    
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TERAPIA DE PAREJAS

 

 

 

Estos están peor que nosotros, me decía después de haberlos observado un rato. Estaban sentados en el sofá, cada uno en un extremo, él hojeando una de esas revistas de motor; ella, piernas cruzadas, brazos cruzados, labios apretados, cara de estaca. Eran aún jovencitos, sobre treinta y pocos. El hombre había cogido la revista de uno de los dos montones que había en el piso inferior de una mesita baja de cristal que estaba en el centro de la sala. Estaba junto con revistas de informática, de deportes… En el otro montón las revistas eran de moda, muebles, cocina, de cotilleo… Mi santa, de inmediato advirtió la separación y la desaprobó murmurando Mal empezamos.

Hubo un momento en el que el joven se inclinó hacia su pareja para enseñarle la revista, mientras le decía con un entusiasmo infantil que compartió con todos los que allí estábamos:

– Fíjate, churri, éste es el coche que quiero que nos compremos, ¿a que mola?

Ella miró de reojo alrededor y después lo fulminó con una de esas miradas equivalente a ¿Tú eres gilipollas o qué?, de resultas de la cual el otro arrió velas y se hundió en el sofá y, de nuevo, en la revista.

¿Qué dónde estoy? Pues en la sala de espera de un especialista en terapia de parejas.

¿Que qué hago aquí? Pues ella me ha traído, yo no tenía ningún interés, pero cosas peores he hecho por no oírla. No sé si habré dicho ya lo empecinada que puede llegar a ser.

¿Qué por qué? Pues, a estas alturas, ésta debe ser una pregunta de las retóricas, pero me la responderé.

Últimamente estaba como rara porque hablaba poco, no me punzaba, no protestaba, estaba desganada, algo alicaída… Así han pasado unos cuantos días y yo (perdón), estaba casi feliz.   Seguir leyendo “TERAPIA DE PAREJAS”

ROMANCILLO PARA ALGUNOS POLÍTICOS

 

 

 

 

¿Qué habremos hecho, señores,
para que tamaña plaga
nos fustigue de esta forma
inmisericorde y bellaca?

De todo tipo tenemos,
por todas partes están,
para todos los gustos hay,
¿para cuando cesarán?

Falsos, corruptos, trepas, 
hipócritas, impresentables,   
arribistas, sinvergüenzas, 
cínicos, necios, vivales.

Peculiares son algunos,
miserables sobre todos:
a más de delincuentes,
arrogancia y malos modos.

Si yo tuviera una escoba,
como la canción decía,
haría una gran limpieza,
muy escasos dejaría.

Un catecismo les hagan,
que precisan instrucción;
no tienen dos cosas claras:
para qué están y quienes son. Seguir leyendo “ROMANCILLO PARA ALGUNOS POLÍTICOS”

NO HAY CRISIS QUE POR BIEN NO VENGA

En todos estos sacudimientos de mi vida salía al fin ganando alguna cosa…
EL LOBO ESTEPARIO. Hermann Hesse

Todos hemos pasado alguna vez por alguna de ellas. Son esas situaciones personales en las que, de repente e impensadamente, nos vemos sobresaltados, zarandeados. Puede ser más o menos extensa, profunda o duradera, estar generada por diferentes razones o agentes; a veces aguarda agazapada, larvada, otras veces un inesperado e intenso suceso la desencadena.

Estaba todo en su sitio, todo más o menos controlado, razonablemente estable. Las cosas eran predecibles, éramos como éramos y no pensábamos que pudiéramos  cambiar mucho.

Y aparece una crisis profunda. Casi siempre invasora, devastadora, dolorosa. Lo que nos ha pasado, lo que nos está pasando, nos rebasa, nuestros estables esquemas aparecen desordenados, alterados o destruidos. Tal vez nos veamos obligados a una recomposición interior, a revisar, matizar, nuestras creencias, nuestros valores, las cosas que nos parecían más o menos importantes, nuestros conceptos sobre personas, situaciones, hechos.  Seguir leyendo “NO HAY CRISIS QUE POR BIEN NO VENGA”