LIBERTAD (homenaje a Paul Eluard)

 

 

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En las puertas de las iglesias
en la ira de las mujeres
en las banderas manipuladas
yo escribo tu nombre.

En las hogueras de libros
en la palabra no
en todas las transgresiones
yo escribo tu nombre.

En la frente de los catequistas
en sotanas y uniformes
en fronteras y censuras
yo escribo tu nombre.

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ANATEMAS

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Decreto de excomunión contra Baruch Spinoza

“Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando se levanta; maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa. Que el Señor no lo perdone.”
(Decreto de excomunión contra Baruch Spinoza)

 

Las tres principales religiones monoteístas lo son de libro y de teólogos. Ya Tomás de Aquino parece ser que dijo eso de “Temo al hombre de un solo libro”. Aunque las interpretaciones de la frase difieren, hay quien piensa que se refería a las personas que guían su existencia entera por lo escrito en un libro, por ejemplo la Biblia o el Corán, sin atender a mucho más (de paso, tampoco conviene olvidarse que, como teólogo, el propio Santo Tomás dedicó gran parte de su vida al estudio de la Biblia; de todas maneras, fuera suya o no, la frase merece reflexión).

Nada que objetar a los que así piensan; pues tambien hay quienes piensan que la libertad de conciencia debe ser respetada. No obstante, los hay no se conforman con eso, sino que pretenden reconducir las vidas de los descarriados que no ajustan sus creencias o su conducta a lo allí escrito. Y no solo a lo escrito en esos libros, sino a las interpretaciones de las escrituras hechas por los teólogos o la jerarquía, que son los que tienen la patente de la interpretación, concedida en exclusiva por Dios. Da lo mismo que los descarriados quieran o no reformarse, eso no importa, pues los justos han decidido que nadie puede dejar de cumplir los preceptos o se debe desviar o contradecir la verdades incontrovertibles de las que son depositarios por voluntad divina. La discrepancia, pues, no se admite mucho: o te dejas salvar o atente a las consecuencias.

Esta actitud está bien representada en el comienzo de la censura/expulsión, emitida por la comunidad judía de Ámsterdan, contra el filósofo sefardí Baruch Spinoza (1632-1677):

“Los dirigentes de la comunidad ponen en su conocimiento que desde hace mucho tenían noticia de las equivocadas opiniones y errónea conducta de Baruch de Spinoza y por diversos medios y advertencias han tratado de apartarlo del mal camino. Como no obtuvieran ningún resultado y como, por el contrario, las horribles herejías que practicaba y enseñaba, lo mismo que su inaudita conducta fueran en aumento, resolvieron de acuerdo con el rabino, en presencia de testigos fehacientes y del nombrado Spinoza, que éste fuera excomulgado y expulsado del pueblo de Israel, según el siguiente decreto de excomunión:” Seguir leyendo “ANATEMAS”

LOS DIFERENTES

Si supiera algo que me fuese útil, pero que fuese perjudicial a mi familia, lo desterraría de mi espíritu; si supiera algo útil para mi familia pero que no lo fuese para mi patria, intentaría olvidarlo; si supiese algo útil para mi patria pero que fuese perjudicial para Europa, o bien fuese útil para Europa y perjudicial para el género humano, lo consideraría un crimen y jamás lo revelaría, pues soy humano por naturaleza, y  francés sólo por casualidad.

EL ESPÍRITU DE LAS LEYES.
Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu (1689-1755)

 

Tienen conciencia y convicción de ser distintos, diferentes. Y les preocupa subrayar esa diferencia, casi siempre positiva, y casi siempre en contraposición a otros (No es de los nuestros…, Nosotros no somos así…).  Como si haber nacido en un sitio u otro hiciera a los hombres esencialmente diferentes. 

Identidad es para algunos de ellos un concepto sagrado, una parte constitutiva de su ser más íntimo. Son de su grupo abstracto y de su lugar antes que hombres, como si formaran parte del paisaje o estuvieran enraizados en esa tierra sacra. Hasta tal punto se olvidan que son hombres iguales a otros hombres, que cualquier valor humano debe postergarse ante la venerada identidad, cualquier medio, incluso la violencia más extrema, es permisible.  Seguir leyendo “LOS DIFERENTES”

ÉRASE “ALGO”…

adoctrinar
Esta niña tiene “algo”

Érase algo en la esencia del hombre,
sin lo que no avanza la humanidad,
que no puede ser aprisionado.

Érase algo que nadie puede dar ni quitar,
que temen los poderosos,
los clérigos, los conservadores.

Érase algo irreverente,
para lo que nada es sagrado,
y todo está en entredicho.

Érase algo transgresor,
sin respeto a leyes, ideologías y religiones, 
antiesencia del fanatismo.

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EL DIARIO ADOLESCENTE DE MARÍA

 

María en Pared Vieja_18.08.94

 

María, mi querida María, alivia las primeras arideces de sus amores con el bálsamo de las hojas de su diario. Descarga sobre el espacio vacío, en líneas azules, sus penas de adolescente. Coloca en filas los besos, la amistad, los desaires, los recuerdos, las citas, la pandilla y, sobre las filas, alguna que otra columna húmeda. Y entre filas y columnas, sobre fondo blanco, María encarcela sus penas y vivencias, sin que tarde mucho en exhibir su alegría en su risa insultante, escandalosa, vital.

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(A la María de ayer y de hoy)

 

 

¡QUE TE QUITEN LO BAILAO!

 

Es la vida como el trazo de una circunferencia:
se empieza y se acaba en el mismo punto.

 

Nadie que lo conoció puede decir que era alguien normal, convencional, una persona al uso. Era distinto; sencillo y, a la vez, excepcional. Por donde iba no pasaba desapercibido: sociable, espontáneo, los ojos vivaces, el rostro expresivo, la risa fácil.  Abierto, directo, natural.

Sin haber podido cursar estudios, tenía, sin embargo, una curiosidad interminable; todo le interesaba, por todo preguntaba. Se compraba enciclopedias, libros y, hasta casi el final, acudía a la biblioteca de su barrio. A la hora de abordar los temas, tenía una opinión actual, abierta, tolerante, no frecuente en personas de su formación. 

Siempre lo he visto como un niño. Con los ojos limpios de un niño miraba el mundo y tenía la capacidad de asombro de un niño. No conoció la doblez ni la mezquindad, su mano siempre estaba tendida. Alegre, optimista, entusiasta: rara vez se quejaba y siempre encontraba el lado positivo de las cosas. Y como un niño también podía ser testarudo, impaciente, a veces de genio vivo.

Tío, con noventa años, que te quiten lo bailao.
Se sonreía, ya levemente; sus ojillos pícaros se alegraban:
No me puedo quejar. He visto mucho y he vivido mucho. 

Algún día antes, cantando decía:
¡Que se diga que me he ido alegre!

Y desde su cama, mirando por la ventana un trozo de cielo, siguió asombrándose hasta el final:
¡Qué hermoso es el vuelo de los pájaros!
Como un niño.

 

(Para Joaquín, mi recuerdo y mi admiración)

ENTRE APOLO Y DIONISOS: EN BUSCA DEL EQUILIBRIO.

 

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Dionisos y Apolo

 

Harry encuentra en sí un ´hombre´, esto es, un mundo de ideas, de sentimientos, de cultura, de naturaleza dominada y sublimada, y a la vez encuentra allí al lado, también dentro de sí, un ´lobo´,  es decir, un mundo sombrío de instintos, de fiereza, de crueldad, de naturaleza ruda, no sublimada. A pesar de esta división aparentemente tan clara, de su ser en dos esferas que le son hostiles, ha comprobado, sin embargo, alguna vez, que por un rato, durante algún feliz momento, se reconcilian el lobo y el hombre. 

HERMANN HESSE. El lobo estepario.

 

Lo apolíneo y lo dionisiaco es una dicotomía filosófica y literaria, relacionada con las características de Apolo y Dionisos, dos dioses de la mitología griega. Desde la antigüedad clásica, muchos autores han recurrido a ella en sus obras: Plutarco, Friedrich Nietzsche, Thomas Mann, Carl Jung… En la producción de Hermann Hesse, son abundantes las referencias a estos dos opuestos. 

Apolo era hijo de Zeus y de Leto y hermano mellizo de Artemisa. Era uno de los dioses olímpicos más venerados y su culto era antiquísimo. Dios del sol, la luz, la belleza, las artes, la adivinación, la medicina… Representaba la razón, la armonía,   la civilización. 

Dionisos (Dioniso, Dionisio; Baco para los romanos), hijo de Zeus y de la humana Sémele, era considerado como dios del vino (enseñó a los hombres a cultivar la vid y elaborar el vino), del exceso, del éxtasis místico; representaba también la fuerza regeneradora de la naturaleza. 

Estos conceptos son conocidos fundamentalmente por la obra de Nietzsche El nacimiento de la tragedia, en la que este filósofo los utilizó en el contexto de un análisis de la evolución de la tragedia griega. Pero es interesante asomarse a ellos desde una perspectiva intraindividual. Apolíneo y dionisiaco, aplicado a lo personal representan también tendencias (contrapuestas o complementarias según uno quiera considerarlo), que se dan en el ser humano.   

Cuando Apolo nos domina somos más razonables, más ordenados, obedecemos y respetamos las leyes humanas, somos más reflexivos, perseverantes y pacientes… En fin, somos “buenos chicos”, en general, propendemos a hacer lo que los agentes educativos nos han enseñado, exteriorizamos nuestro nivel de socialización. Apolo sería algo así como el Superyo freudiano.  Seguir leyendo “ENTRE APOLO Y DIONISOS: EN BUSCA DEL EQUILIBRIO.”