UN TOQUE DE ESNOBISMO

 

 

Sugerencias (hdr)

 

 

Todas las razones para justificar un arte o una tendencia artística se difuminan y caen ante la expresión sincera y simple de un hombre sensible y franco. Me gusta o no me gusta. Así queda justificado cualquier valor, no solamente el valor del arte, sino también el valor del hombre.
Pablo Gargallo (1881-1934)

 

Hace ya algún tiempo me llegó un vídeo en el que, en una exposición de cuadros, se pedía a algunos visitantes que dijeran algo sobre determinada obra no figurativa expuesta, respondiendo a preguntas del tipo ¿Cuál es su opinión sobre esta obra? ¿Qué le parece que ha querido expresar el autor? Había quien se quedaban reflexionando ante el cuadro, y respondía de la forma más sesuda y académica, hablando de la fuerza expresiva del trazo, del cromatismo, de cosas así. La gracia del caso es que el tan alabado cuadro estaba realizado por un grupo de párvulos, que dieron rienda suelta, con pintura, dedos y manos, a su creatividad y vigor artístico.

Al hilo del caso, también me viene a la memoria un chiste gráfico en el que aparecía, ante un cuadro informe, caótico, su autor y otra persona. Ésta le preguntó al artista qué había querido transmitir. A lo que respondió: No lo sé, no me preocupa eso: mañana los críticos me lo dirán.

No ocurren cosas así solo en el ámbito del arte. No falta gente que opina con soltura y gravedad sobre vinos y perora sobre aromas y taninos. Te asesoran sobre el maridaje de ginebras y tónicas. Piden en un restaurante atún de almadraba en lugar del común, o dudan entre la carne del buey de Angus o de Kobe. O que ostentan su fina capa de barniz cultural, pontificando sobre literatura o música. 

En la mayoría de los casos, muy pocos superarían una cata a ciegas de cualquiera de estos productos y difícilmente podrían aventurar una opinión personal sobre una novela. Personas así las hay, más en ciertos ámbitos que en otros. Preocupadas por lucir, destacar o no desentonar, con un comportamiento no natural, impostado.

Naturalmente que hay gente más entendida en determinados campos. Pero claro, no se puede saber mucho de mucho. Alguna vez habrá que decir algo como No sé, No tengo ni idea de eso, o cosa parecida. O simplemente No entiendo, pero me gusta. Decir algo así no duele; un poco de naturalidad y sinceridad no viene mal y seguro que no daña nuestra  imagen. O probar a pasar muy mucho de lo que piensen de nosotros los demás, que, en definitiva, tampoco es que sepan demasiado. 

Leí en el periódico que un tal señor Gombrowicz decía que jugamos a ser más listos y maduros de lo que somos: Mi objetivo es estropear el juego, en el fondo somos unos eternos mocosos, decía. Ciertamente hay personas que hablan como si de verdad supieran algo, cuando nuestros conocimientos son absolutamente incompletos, fragmentarios, muchas veces erróneos. La experiencia no siempre nos hace más sabios y otras muchas veces nos llega cuando menos falta nos hace. Quien cree que domina algún campo de conocimiento es un fatuo majadero. Y no digamos de los que presumen y ostentan saberes superficiales con intención de aparentar.

Aunque no hay que ser excesivamente inclementes con ellos, porque, ¿quién no ha tenido alguna vez un toque de esnobismo?

Por último, me viene también a la memoria una frase, parece que de Einstein, algo así como: Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y de lo primero no estoy seguro

[No sé por qué he puesto esta frase, no viene a cuento. Pero creo que una frase de este señor siempre “viste”, le dará un aire intelectual a la entrada. La dejo]

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FORGES: IN MEMORIAM

 

Antonio Fraguas de Pablo, “Forges” (1942-2018)

 

En este tiempo y lugar en el que cuesta distinguir, como decía el poeta, “los ecos de las voces”, y cada vez más escaso de voces,

en el que, con demasiada frecuencia, se extiende e impone lo chabacano, lo zafio, la ignorancia, el esnobismo,

esta sociedad necesitada de equilibrio, moderación, concordia, solidaridad,

en la que, para hacerse ver y notar, algunos “artistas” recurren, porque no les sobra el talento, a lo extemporáneo, la provocación, el insulto,

invocando y refugiándose después bajo la bandera y el paraguas de la libertad de expresión,

Este mundo, digo, es hoy menos esperanzado. Hoy, Antonio Fraguas, “Forges”, ha dejado de existir.

 

Forges, el dibujante del humor respetuoso, elegante, paladín de los valores,  

luchador por una sociedad mejor


solidario

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TEÓLOGOS, ESPECIALISTAS EN DIOS

San Pablo. El Greco.

Si Dios fuera lo suficientemente pequeño como para ser entendido, entonces no sería lo suficientemente grande como para ser adorado.
Evelyn Underhill (1875-1941)


Un teólogo es algo así como un teórico de la divinidad, un especialista en Dios. Es una ocupación fronteriza entre lo sublime y lo absurdo, según se considere. Su quehacer es meritorio, pues intentar meter a Dios en la estrechez de la mente humana, sin contaminarlo de su miseria, debe ser más bien difícil. Algunos teólogos, eminencias grises de las religiones e iglesias, procuran a éstas grandes servicios. Otros son bastante críticos con la jerarquía y la doctrina oficial; estos rebeldes son inmediatamente purgados, apartados de la docencia y de cualquier puesto de alguna influencia. Aunque la mayoría de las religiones tienen teólogos, aquí nos ocupamos de los relacionados con la iglesia católica.

La tarea del teólogo está en íntima vinculación con otros elementos que la sustentan y le dan su razón de ser; tres elementos son de destacar: la iglesia, la Biblia y la fe. Aparte de Dios, claro; pero el que escribe, que obviamente no es teólogo, prefiere dejar en paz al Creador.

La iglesia católica se autoproclama la representante legítima de Dios en este mundo. Este certificado de legitimidad lo obtienen de la interpretación peculiar que hace su teología oficial de determinado pasaje del nuevo testamento (Mateo 16, 18). Algunos teólogos no oficiales afirman que Jesús no fundó ninguna iglesia. De inmediato se entiende que este no es asunto baladí, porque si la iglesia no fuera una sucursal divina buena parte de su  tinglado doctrinal se vendría abajo. La autoridad de la iglesia no es, al parecer, intrínseca; es decir, no viene emanada de sus propias acciones meritorias, lo que movería a los fieles a concedérsela de buen grado; la autoridad la tiene por delegación de Dios, así que no hay más remedio que reconocerla. 

La Biblia es otro de los pilares maestros del cristianismo (también de las otras dos grandes religiones monoteístas); obviamente, para la labor de los teólogos la Biblia es la fuente por excelencia. Hay acuerdo, claro, en que no la escribió Dios, sino simples mortales. ¿Por qué, entonces, se considera que son libros santos, sagrados? Porque son el producto de una revelación de Dios. En la Biblia está todo; como ejemplo ya se ha señalado anteriormente la fundación de la iglesia por Cristo. O casi todo, pero lo que no está y se quiere que esté, pues se deriva del Libro o de su interpretación. Y, ni que decir tiene, según la doctrina católica, que la exclusiva de la interpretación de las escrituras la tiene la iglesia. ¿Y cómo puede saber la iglesia la verdad entre las posibles verdades? Simplemente, porque la iglesia, a la hora de interpretar lo escrito allí, está iluminada por el espíritu santo. Seguir leyendo “TEÓLOGOS, ESPECIALISTAS EN DIOS”

LIBROS Y FANÁTICOS

quema pública de libros
Quema de libros en Beberplatz (Berlín), en 1933.

Dejad de prender fuego a pergaminos y papeles,

y mostrad vuestra ciencia para que se vea quién es el que sabe.

Y es que aunque queméis el papel
nunca quemaréis lo que contiene,
puesto que en mi interior lo llevo,
viaja siempre conmigo cuando cabalgo,
conmigo duerme cuando descanso,
y en mi tumba será enterrado luego.

Abu Muhammad Ali Ibn Hazm (994-1064)
(Traducción de José Miguel Puerta Vílchez)


Fanáticos y libros no se llevan bien, nunca se han llevado bien. Son como agua y aceite. La visión del mundo de un fanático es estrecha y mezquina; ve la vida con orejeras, en blanco y negro, y además borrosa. Su percepción es simple, esquemática, pautada; lo que se sale de esa pauta, la visión de la diversidad, les genera caos, inseguridad, indignación. Gusta de la certidumbre, la uniformidad, el dogma.

Muchos de ellos ya tiene su libro, el Libro, de cariz religioso o ideológico (aunque, muchas veces, sea difícil la separación de estos conceptos), que interpretan, de manera estricta, como el molde al que todo el mundo se tiene que adaptar, referencia absoluta, compendio de los mandamientos, los dogmas, las verdades absolutas sagradas, catecismo para adoctrinar. Todo lo que se oponga a lo allí dispuesto es malo y merecedor de destrucción. Timeo hominem unius libri. Sí, temamos al hombre de un solo libro.

Los libros, por contra, son diversidad fecunda, son muchas vidas, un universo de vidas multicolores, con infinidad de facetas. Ventanas abiertas a multitud de paisajes. Son dudas, preguntas, sugerencias, posibilidades… Los hay luminosos, libremente bellos, transgresores, abridores de caminos… Son el reflejo de la vida, porque el mundo, la vida, es así: variada, rica, abierta, multiforme…

Avanzamos por las ideas, avanzamos por la libertad de conciencia, por la transgresión, por el atrevimiento a pensar diferente, y de esta manera se abren campos, se ven posibilidades. Y los libros son como palomas mensajeras, cajitas de cristal contenedoras de pensamientos, de puñados de semillas… Seguir leyendo “LIBROS Y FANÁTICOS”

NACIONALISMO

 

 

(De Joaquín García Abellán, “Chipola”, periodista gráfico)

 

El nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí.
George Bernard Shaw

 

Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás pueblos es lo primero.
Charles de Gaulle

 

El nacionalismo es sed de poder mitigada con autoengaño. Todo nacionalista es capaz de incurrir en la deshonestidad más flagrante, pero, al ser consciente de que está al servicio de algo más grande que él mismo, también tiene la certeza inquebrantable de estar en lo cierto.
George Orwell

 

La ideología del siglo XXI debe ser el humanismo global, pero tiene dos peligrosos enemigos: el nacionalismo y el fundamentalismo religioso.
Ryszard Kapuscinski.

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