UNA MUJER DIFERENTE

 

 

 

(Para Dolores, una mujer diferente)

 

Hoy, el día en que te despedimos, muchas personas de la residencia se me acercan. Cada una a su manera, te recuerda, te reconoce. Reconocen tu permanente disposición a la ayuda, tu actividad sin fin, tu generosidad. Me cuentan cosas sobre ti, y me lo dicen con palabras sencillas, sinceras, sentidas. 

No es justa la vida. 

Pero qué significa eso, qué sentido tiene. Decir que la vida es injusta no significa nada, es solo un poco de pataleo, una proyección de nuestra impotencia, de nuestras frustraciones, es esa racionalización que compensa la “injusticia” de los hechos. 

A quién le estoy pidiendo o voy a pedirle el libro de reclamaciones. ¿A Dios, el destino, esos constructos que los humanos nos hemos inventado para dar un poco de sentido a nuestra existencia, para confortarnos, para no perdernos, para conformarnos? Seguir leyendo “UNA MUJER DIFERENTE”

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LLUEVE

 

 

 

(El agua es vida)

Llueve. 

El cielo, de un gris fértil,
esparce vida.

Llueve,
volviendo parda
la tierra pálida.

Como una bendita letanía
sobre los dientes,
sobre los ojos abiertos,
sobre los charcos,
sobre las huertas,

sobre las casas,
desciende vida.

El agua
crepita,
se extiende,

salta,
invade,
suena a canción.
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SEA UN POCO INADAPTADO

 

Jiddu KRISHNAMURTI

 

No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma 

Jiddu KRISHNAMURTI (1895-1986)

 

¿Está usted bien socializado, bien adaptado?

Suele decirse que una persona que esté bien socializada es un persona bien adaptada.

¿Y qué es la socialización? Pues la podemos tomar como un proceso continuo que pretende que el individuo asuma el conjunto valores, normas, procederes… de la sociedad en la que vive. Y ese proceso lo lleva a cabo la misma sociedad a través de sus agentes socializadores: familia, escuela y, cada vez con mayor influencia, los medios tecnológicos de comunicación, en sentido amplio.

Se suele alabar las bondades y ventajas de una buena socialización. Se argumenta que es beneficiosa tanto para el individuo como para la colectividad: el uno será mejor recibido y tratado si no incordia mucho, la otra no se verá atacada por elementos desestabilizadores, no integrados. Por otra parte, hay alguna flexibilidad, se permite cierto margen de desacuerdo.

Todo lo anterior es absolutamente razonable. Seguir leyendo “SEA UN POCO INADAPTADO”

TERROR CIEGO

 

 

El ciego de Ayales estaba sentado en el poyete de piedra, las manos vencidas sobre la curva del cayado. Mientras nos contaba, todos mirábamos, absortos, las niñas blancas e inertes de sus ojos. 

 

Aquel día por el que me preguntáis, el día en que empezó mi oscuridad, yo vi bajar a aquella mujer hasta la ribera del río. Su cuerpo cimbreño se meneaba con cadencia, dibujando su gracia en el aire. Todo su movimiento era armonía, belleza liviana. El ligero vientecillo ondulaba levemente su cabellera roja y apegaba la saya contra el cuerpo, resaltando sus piernas, sus muslos.  

 Era hermosa, bella hasta el exceso, hasta suspender el aliento. Seguir leyendo “TERROR CIEGO”

LA ESCUELA

 

 

De la pizarra, de hule negro pegado sobre madera y rasgado por algunas partes, los alumnos copian largas multiplicaciones y divisiones, raíces cuadradas y cúbicas, quebrados, problemas de reglas de tres simple y compuesta, de aligación, de inte­rés… Y los copian con sus pizarri­nes blandos o duros sobre las dos caras de otras pizarras de pizarra, más peque­ñas, que someten entre la mano y el antebrazo. Cuando alguien se equivoca, borra con el dedo humedecido de saliva. Y cuando hay que eliminar toda una cara, se lanza o deposita un salivazo y se borra con el trapillo que hay atado con una cuerda al marco de la pizarrilla, o con el canto de la mano cerrada. Seguir leyendo “LA ESCUELA”

UNA VEZ YO TENÍA…

 

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Cuando yo era chico, la puerta de la calle de mi casa era de madera, de día siempre estaba abierta de par en par, y tenía un llamador. Mi piso de ahora tiene una puerta acorazada con cerradura antirrobo.

Tenía yo entonces un rayo de sol que, al colarse por la calleja hasta la pared de la casa de enfrente, me avisaba de que era la hora de ir a la escuela. Ahora tengo un móvil con alarma musical.

Tenía también un anaquel con algunos tebeos, una enciclopedia escolar con pastas de cartón y un libro nuevo que me gustaba abrir y sepultar en él la nariz. Ahora tengo un ebook  inodoro, con memoria para miles de libros. Seguir leyendo “UNA VEZ YO TENÍA…”