LAS LENTES DE LA MAGA

 

Olvidó Sinbad contar al señor Cunqueiro, maestro en el decir antiguo, lo que vino a acontecerle estando de navegación rumbo a Catay. A más de mercancías diversas, llevaba el piloto a dos damas, madre e hija, que el rey marinero de Portugal le había encomendado para depositarlas sanas y salvas en el puerto de Guangzhou.  No sabía el nauta el motivo del viaje de las damas y tampoco le asaltó suficiente curiosidad para preguntarlo ni averiguarlo. 

Se detuvo Sinbad, por inclinación, en remirar a la más joven y aprobó que tuviera cuerpo alto y proporcionado, aunque la notó un tanto envarada en su porte. Los ojos eran grandes, glaucos y hermosos, pero inertes, y no decían nada por más que el almirante los buscara e interrogara. 

Mirándola, quería Sinbad figurarse aquel párrafo que le regaló el señor Neruda:

espeso aroma de algas, lodo y luz machacados,

que después pondría el poeta en el papel, acompañado de más renglones. Fueron estas palabras trueque a cambio de la gorra marinera con la que el señor Pablo  se toca en algunos retratos.

Gastaba la niña labios gruesos y bermejos, pero mezquinos en el sonreír. No era tampoco muy abundante en su plática, pues solo condescendía en respuestas monosilábicas, pero casi nunca hacía la merced de conceder palabra espontánea. Sus vestidos cada día eran distintos, siempre primorosos, al igual que los parasoles de seda, y los abanicos múltiples, alguno con varillas de hueso de avestruz y país de plumas escogidas de aves del Paraíso, y que abría y meneaba con desgana cuando se echaba la brisa. Guardaba en su bolsa de tafetán doble un espejo ovalado, de marco de cuarzo rosa y puño de nácar, en donde de continuo se observaba.  Seguir leyendo “LAS LENTES DE LA MAGA”

SI TIENES QUE TENER UN CREDO, QUE SEA EL TUYO.

“Tú puedes llevar el camello al pilón, pero no le puedes obligar a que beba, eso es cosa suya”. Eso pensaba mi abuelo Francisco con respecto al enseñar y aprender. A mi abuelo, las dos cosas que más le gustaban eran viajar y leer, tal vez porque lo que más le interesaba era saber, comprender. Al respecto me decía: “Nieto, hay que tener una formación completa”, y a renglón seguido me recordaba el dicho del Quijote: “El que lee mucho y viaja mucho, ve mucho y sabe mucho”.

Pensaba que se aprende más de la experiencia que de los libros, que el aprendizaje salido de las vivencias enraiza más. “La escuela esta bien, pero aborrega mucho”; a veces era algo extremista. Opinaba que las crisis son de lo más valioso para aprender, que “dolores son lecciones”.

Era muy aforístico mi abuelo. Para él, las sentencias eran como comprimidos de sabiduría.

Un día (era yo adolescente, intentaba enmendar el mundo y me había dado por preocuparme por ciertos temas) le pregunté qué era para él lo más importante, lo que le guiaba. Tenía curiosidad por saber los secretos de alguien que para mí era el más sabio. 

Me miró amusgando sus ojillos socarrones y se burló: “Ah, listillo, tú lo que quieres es que te dé las claves de la suprema sabiduría, o sea, que te empaquete en diez minutos lo que me ha costado una vida destilar.” Se quedó un momento pensativo y , al fin, me dijo: “Te decepcionará, pero vamos allá” Seguir leyendo “SI TIENES QUE TENER UN CREDO, QUE SEA EL TUYO.”

ALDONZA Y DULCINEA

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Llamábase Aldonza Lorenzo, y a ésta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo, y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla Dulcinea del Toboso…

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (capítulo I)
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

Hallándose don Quijote en medio de Sierra Morena, y en medio de su penitencia, asaltóle la malencolía. Infelice, cabizbajo fatigaba las veredas, llevando su tribulación a rastras. No lo conmovían las asperezas de las zarzas ni la crueldad helada del relente. 

Cautivaba su corazón la imagen de la etérea Dulcinea, la sin par, la perfeta. Desencantado, acordábase de su dama, de lo poco que le habían aprovechado sus fatigas y desvelos. Y a escondidas, sin que su autor lo advirtiera, el caballero tomó un cacho de pizarra y con trabajo y aflición puso en una lisa pared de piedra aquesto que yo encontré:

Señora, y no mía,
este es vuestro galardón: nada.
Pues nada queda cuando todo se arrasa,
si no es la muerte, negra y voraz.

Gran mal me hizo vuestra inclemencia,
que no me truncaron espadas ni lanzas,
más no hube broquel para tu gesto desdeñoso.

Sea vuestra voluntad destino,
agosten los campos
y no retornen las aves,
sin voz queden las espadañas,
sin cruces los altares. Seguir leyendo “ALDONZA Y DULCINEA”

SUEÑO (1)

 

 

niebla

 

Casi no veo las casas. Una niebla pertinaz las difumina. No son muy altas, y blancas. La calle aparece como un desfi­la­dero tenuemente luminoso. Resalta, allí, al fondo, una nitidez. La voy acer­cando, ni despacio ni depri­sa, por el centro de la calle adoqui­nada.

Veo una cater­va de críos, apiñados en torno a un niño y a un perro grande. Todos tienen los pantalones cortos. Hasta las rodi­llas, en su mayoría renegridas y cubiertas de postillas. Alguno se limpia, con el dorso de la mano, las velas que le cuelgan.

También hay un hombre y una mujer. El hombre mira con enfado al niño. Digo que lo mira, aunque no tiene rostro, lo mismo que la mujer. Sin embargo, yo siento que lo mira. El crío debe tener unos cuatro años, el pelo muy cano y los ojos claros. Parece estar muy satisfecho de la expectación que crea.

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RIPIOS TAPEROS

 

 

tapa1

 

RIPIOS TAPEROS
(Loilla a la tapa)

Oh tapa, tapa castiza,
pequeñita y retrechera,
que alivias a quien espera
después comida copiosa.

Ya sean unas breves migas,
o unos bollitos preñados,
tú el apetito mitigas
con sabores variados.

tapa2

Del gorrino generoso,
vengan en cortas porciones,
el bien curado jamón,
el lomillo, la morcilla.
las manitas, salchichón.

¡Aquí, sabores de mar!:
la pizca de bacalao,
espetitos, boquerones,
calamares rebozados.

Gambas de rojo cariz,
oricios, los de Gijón,
almejas, las de carril,
pipirrana al mejillón.

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SE ME HA MUERTO MI ROSA

 

 

Rosa sin pétalos
“Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus”

Sí. A algunos se le muere su gato, a mí mi rosa. Y bien que lo siento, porque puse empeño y mimo en crearla. Empezando desde un germen casi desconocido, yo fui conformando sus hojas, su tallo, su corola. Me decía: este pétalo parece que le viene bien, éste no se lo pongo, no me gusta… Y mientras la vestía, le iba susurrando versos y le ponía canciones, porque había oído que las plantas son sensibles.

Hasta le salieron espinas. Muchas para mi gusto. Y en esto puedo decir que no tuve arte ni parte. Pero no me parecía demasiado mal porque, ciertamente, no hay rosa que se precie que no tenga espinas protectoras o disuasoras.

Lo que no pude conseguir fue el aroma. Y mira que lo intenté, porque el aroma es el alma de la rosa, una rosa sin aroma… Seguir leyendo “SE ME HA MUERTO MI ROSA”

RELACIONES ESPECIALES

 

 

relación pareja

 

El ámbito de las relaciones interpersonales es algo fascinante, complejo, lleno de variables y matices, hasta misterioso. A poco que observemos detenidamente las relaciones entre dos personas advertiremos, en algunos casos, hechos y manifestaciones que al expectador externo le parecen curiosos, llamativos, ilógicos, contradictorios…

Esencialmente, las mimbres de una relación dual son las personalidades y el contexto (circunstancias, situaciones…). Esto que, a priori, parece tan básico, en las situaciones concretas se puede complicar de manera considerable. Y es que, de la interacción entre dos personas aparecen, como de la nada, dos elementos nuevos: inicialmente, una reacción emocional de sintonía, rechazo o indiferencia (“me cae bien”, “no lo aguanto”, “ni fú ni fá”, “es agradable”, “bueno…”) y, progresivamente, una especie de código que viene a gobernar la relación. Sabemos, por ejemplo, como debemos conducirnos con una persona y también que lo que vale para una no es conveniente para otra. Lo mismo que encontramos que las relaciones de una misma persona con dos amigos pueden ser completamente diferentes. 

La intuición, la experiencia, el conocimiento de las convenciones y algunas capacidades específicas (lo que ahora se llaman habilidades sociales) nos guían en las relaciones. A pesar de que lo consideremos como algo normal, no deja de ser impresionante la capacidad del ser humano para regular, matizar, adaptar las interacciones, según las personas y circunstancias. 

Dentro de la amplia casuística, llaman la atención tres tipos o formas de relación, que están centradas más bien en el plano afectivo y mayormente en el ámbito de la pareja. Seguir leyendo “RELACIONES ESPECIALES”