SIN NOSTALGIA NI ESPERANZA

 

Representación de Omar Jayyam (1048-1131)

 

No te preocupes por el ayer: ha pasado.
No te angusties por el mañana: aún no llega.
Vive, pues, sin nostalgia ni esperanza:
tu única posesión es el instante.


¿Por qué te afliges, Khayyam,
solo por haber cometido tantas culpas?
Tu tristeza es inútil.
Después de la muerte, solo hay la Nada o la Misericordia.


Henos aquí con juglar, vino y rincón de la taberna,
con posos del vino en la ropa, la copa, el corazón y el alma,
sin fe en la clemencia y sin temor al castigo,
sin sumisión al aire, el fuego, la tierra y el agua.


Sobre la tierra abigarrada camina alguien que no es musulmán ni infiel, 
que no es rico ni pobre. No venera a Alá ni a sus leyes.
No cree en la verdad. No afirma nada.
Sobre la tierra abigarrada, ¿quién es ese hombre bravo y triste? Seguir leyendo “SIN NOSTALGIA NI ESPERANZA”

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SONETO FINAL

Miguel Hernández
Miguel Hernández Gilabert (1910-1942)

 

SONETO FINAL

Por desplumar arcángeles glaciales,

la nevada lilial de esbeltos dientes

es condenada al llanto de las fuentes

y al desconsuelo de los manantiales.

 

Por difundir su alma en los metales,

por dar el fuego al hierro sus orientes,

al dolor de los yunques inclementes

lo arrastran los herreros torrenciales.

 

Al doloroso trato de la espina,

al fatal desaliento de la rosa

y a la acción corrosiva de la muerte

 

arrojado me veo, y tanta ruina

no es por otra desgracia ni otra cosa

que por quererte y solo por quererte.

 

 

 

MIGUEL HERNÁNDEZ. El rayo que no cesa.

MEJOR QUE EL CIELO

 

 

Charles LAMB (1775-1834)

 

 

MEJOR QUE EL CIELO

No bastan las metáforas para endulzar el amargo trago de la muerte. Me niego a ser llevado por la marea que suavemente conduce la vida humana a la inmortalidad y me desagrada el inevitable curso del destino. Estoy enamorado de esta verde tierra; del rostro de la ciudad y del rostro de los campos; de las inefables soledades rurales y de la dulce protección de las calles. Levantaría aquí mi tabernáculo. Me gustaría detenerme en la edad que tengo; perpetuarnos, yo y mis amigos; no ser más jóvenes, ni más ricos, ni más apuestos.

No quiero caer en la tumba como un fruto maduro. Toda alteración en este mundo mío me desconcierta y me confunde. Mis dioses lares están terriblemente fijos y no se los desarraiga sin sangre. Toda situación nueva me asusta. El sol y el cielo y la brisa y las caminatas solitarias y las vacaciones veraniegas y el verdor de los campos y los deliciosos jugos de las carnes y de los pescados y los amigos y la copa cordial y la luz de las velas y las conversaciones junto al fuego y las inocentes vanidades y las bromas y la ironía misma, ¿todo esto se va con la vida? ¡Y vosotros, mis placeres de medianoche, mis infolios! ¿Habré de renunciar al intenso deleite de abrazaros? ¿Me llegará el conocimiento, si es que me llega, por un incómodo ejercicio de intuición y no ya por esta querida costumbre de la lectura?

 

CHARLES LAMB, “Elia”. Elia (1823).

 

NADA HAY NUEVO BAJO EL SOL

 

Mika Waltari (1908-1979)

 

Amenhotep IV (Akenatón)

 

 
Lo que fue, eso será; 

lo que se hizo, eso se hará.
Nada nuevo hay bajo el sol.
(Eclesiastés, 1.9 )

 

Todo vuelve a empezar y nada hay nuevo bajo el sol; el hombre no cambia aun cuando cambien sus hábitos y las palabras de su lengua. Los hombres revolotean alrededor de la mentira como las moscas alrededor de un panal de miel, y las palabras del narrador embalsaman como incienso, pese a que esté en cuclillas sobre el estiércol en la esquina de la calle, pero los hombres rehúyen la verdad.
(…)

En su maldad, el hombre es más cruel y más endurecido que el cocodrilo del río. Su corazón es más duro que la piedra. Su vanidad, más ligera que el polvo de los caminos. Sumérgelo en el río; una vez secas sus vestiduras será el mismo que antes. Sumérgelo en el dolor y la decepción; cuando salga será el mismo de antes. He visto muchos cataclismos en mi vida, pero todo está como antes y el hombre no ha cambiado. Hay también gente que dice que lo que ocurre nunca es semejante a lo que ocurrió, pero esto no son más que vanas palabras. Seguir leyendo “NADA HAY NUEVO BAJO EL SOL”

LA DORADA MEDIOCRIDAD

 

 

QUINTO HORACIO FLACO (65 a.C.-8 a.C.)

 

Más dichoso vivirás, Licinio,
no desafiando a todas horas los peligros de alta mar,
ni, por horror a las tempestades,
acercándote demasiado a la peligrosa costa.

El que se contenta con su dorada medianía
no padece intranquilo las miserias de un techo que se desmorona,
ni habita palacios fastuosos que despierten la envidia.

El alto pino es con más frecuencia sacudido por los vientos,
las torres elevadas se desploman con mayor estruendo,
y los rayos del cielo hieren las cumbres de los montes.

El ánimo bien preparado espera cambios cuando le acosa la adversidad,
y teme si le sonríe la fortuna.
Júpiter envía los crudos inviernos y Júpiter los ahuyenta. Seguir leyendo “LA DORADA MEDIOCRIDAD”

LADY MACBETH

 

Lady Macbeth (Marion Cotillard)

 

William Shakespeare (1564-1616)

 

 

LADY MACBETH:

… ¡ Corred a mí, espíritus propulsores de pensamientos asesinos!… ¡Cambiadme de sexo, y desde los pies a la cabeza llenadme, haced que me desborde de la más implacable crueldad!…. ¡Espesad mi sangre; cerrad en mí todo acceso, todo paso a la piedad, para que ningún escrúpulo compatible con la naturaleza turbe mi propósito feroz, ni se interponga entre el deseo y el golpe! ¡Venid a mis senos maternales y convertid mi leche en hiel, vosotros, genios del crimen, de allí de donde presidáis bajo invisibles sustancias la hora de hacer mal! ¡Baja, horrenda noche, y envuélvete como un palio en la más espesa humareda del infierno! ¡Que mi agudo puñal oculte la herida que va a abrir, y que el cielo, espiándome a través de la cobertura de las tinieblas, no pueda gritarme: “¡Basta, basta!”

 

LA TRAGEDIA DE MACBETH, Acto I, Escena II

 

 

 

 

William SHAKESPEARE