LOS LIBROS TIENEN SU DESTINO

 

 

Libros esperando a un lector
Esperando a un lector

En ésta, como en otras muchas ocasiones, hay que recurrir, para empezar a explicarse, a los clásicos grecolatinos (por cierto, de paso: ¡ay del destino de la cultura grecolatina en nuestros centros educativos!). Concretamente, fue el gramático latino Tarentianus Maurus  el que en uno de sus poemas escribió 

Pro captu lectores, habent sua fata libelli.

O sea: Según la capacidad del lector, los libros tienen su destino. Aunque habitualmente se suele utilizar solo la segunda parte de la sentencia, únicamente añadiendo la primera la frase adquiere todo su sentido.  

Es decir, un libro necesita un cómplice, alguien que le desentrañe, que le entienda, alguien a quien comunicar lo que lleva dentro. Como en la canción de Amaral, el libro le podría decir a su lector: “sin ti no soy nada“.

Pero no todos, tras el “encuentro” con un libro, tienen una misma opinión de él. A unos les puede parecer pesado, a otros les ha emocionado, otros lo abandonan a la mitad, habrá a quien pueda parecerle insuperable… Es el mismo libro, las mismas frases… ¿qué pasa?. Seguir leyendo “LOS LIBROS TIENEN SU DESTINO”

DESEO POCO, Y LO POCO QUE DESEO LO DESEO POCO

 

Deseo poco

 

Esta “fórmula de la felicidad” para algunos, se la atribuyen a San Francisco de Asís, aunque otros se la adscriben a San Agustín o a San Ignacio.  

Los deseos humanos (es decir, apetencias, pulsiones, impulsos, inclinaciones, intereses, motivaciones…) son variopintos tanto en naturaleza como en intensidad. A lo que parece, son consustanciales con la naturaleza humana, y su control y encauzamiento (“no ser esclavo de los deseos”) siempre han sido recomendados. Las virtudes de la sobriedad, contención y fuerza de voluntad son muy loadas por todas las religiones, que nos previenen maternalmente de lo que el mercado del mundo nos ofrece.

El budismo es, en este sentido, el paradigma. De sus cuatro nobles verdades, la primera es que el sufrimiento es inherente a la vida, y la segunda que la causa del sufrimiento está en los deseos, independientemente de su naturaleza más o menos buena. El problema no está tanto en los objetos de deseo (que en sí mismo son neutros) como en el anhelo de su satisfacción, en que si no los satisfacemos nos encontramos mal. Como se sabe, la solución para los budistas está en la renuncia a los deseos y placeres, la aniquilación del yo, el nirvana. Seguir leyendo “DESEO POCO, Y LO POCO QUE DESEO LO DESEO POCO”

EN TIEMPO DE DESOLACIÓN NUNCA HACER MUDANZA

 

 

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Esta acertada recomendación está en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola (EE318). En ellos señala que existe desolación espiritual cuando existe escuridad del alma, turbación de ella (…), inquietud de varias agitaciones y tentaciones… La expresión y el léxico utilizados son, obviamente, los propios del  contexto. Pero, básicamente, se refiere a una situación de crisis personal, cuando estamos en horas bajas. Podemos, pues, “modernizar”, en la forma, el consejo:

En tiempo de crisis, nunca tomes decisiones importantes. Seguir leyendo “EN TIEMPO DE DESOLACIÓN NUNCA HACER MUDANZA”

TODO ES RELATIVO

 

Bueno-malo, verdad-mentira, belleza-fealdad, inteligencia-torpeza…  Todo es un continuo. Siempre hay algo mejor o peor, más o menos justo, doloroso, infeliz …

Esta frase nos llama a no clasificar a las personas poniéndoles etiquetas tajantes, rápidas, fáciles. “Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas en sus zapatos” (proverbio hindú): se comprende mejor al otro cuando nos ponemos en su lugar.  Como corolario, nos invita a ser más tolerantes, más comprensivos, más benevolentes, más abiertos.Relativo

Es una vacuna contra los dogmas, el fanatismo, la intransigencia, la tiranía de la norma. Una herramienta para ser más libres, más creativos. Seguir leyendo “TODO ES RELATIVO”