UNA DECISIÓN IRREVOCABLE

 

 

Me he decidido: lo haré. Y mi decisión es irrevocable. Estoy harto, esto es demasiado para mi.
Y ya que lo voy a hacer, antes haré lo otro. Esa ignominia, esa villanía, no va a quedar impune.
De perdidos, al río. ¿Qué más da? Nada me importa ya. ¿Qué puede suceder? ¿Que me coja la policía? ¿Que me lleven a juicio y me condenen? ¿A la cárcel? ¿Que salga en los periódicos y en la tele? ¿Y a mi qué? A nada les dará tiempo.

Y no me voy a ir así, sin más. Antes de hacer esas dos últimas cosas, tengo que hacer otras. Se van a enterar, de una vez por todas.

Porque puedo hacer lo que quiera. ¡Sí, lo que quiera, lo que me dé la gana! Una vez tomada esta decisión, nada me importa. Paso de lo que piensen, de lo que digan, no me pueden hacer nada más de lo que voy a hacerme yo. Es una sensación extraña, como una liberación. ¡Soy libre!

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ENCUENTRO NOCTURNO

 

 

La noche apaga colores y formas y solo alberga sombras, sueños y rumores. Arriba, el manto negro está agujereado de inacabables candelas.

Mis pies desnudos han tomado el sendero de tierra plateada y su culebreo me lleva a lo más alto del alcor. Alzo la mirada y compruebo que está plena la antorcha redonda que blanquea los árboles.

Por el camino me ha visto, hierática en la rama de un olivo, la lechuza que también he convocado, pensando en Atenea, la ojizarca.

Un aviso de cascos asciende por el sendero y me llega, clara y sonora, la voz del hidalgo generoso:
– Paréceme, Sancho hermano, que está la noche propicia para encantamientos. Me llegan, de allí arriba, signos de guerreros, diosas y brujas.
– No os contradiré yo por esta vez, amo. Siento que prodigios nos esperan tras ese recodo y miedo me da este silencio lleno de presencias.
– No seas pusilánime, Sancho, que conmigo vas. Mi recto proceder es nuestro escudo y la verdad nuestra espada.
– Señor, nos rodean. Aquí atrás viene alguien.

Ven subir a una figura alta, tocada de gorro puntiagudo, cano el cabello abundante y barba también blanquilarga. Se apoya en un cayado largo y sólido. Merlín gasta paso largo y veloz. Seguir leyendo “ENCUENTRO NOCTURNO”

¡AYUDA!

 

El grito. Edvard MUNCH (1863-1944)

 

Esta consciencia intermitente, estos destellos de lucidez, que van y vienen, son como sal en los ojos, ascua en la herida, dolor destilado. 

Porque, en esos momentos, ahora, me imagino, me siento, me veo.

Yo no soy esto que está aquí exánime, vencido, yo no quiero ser  este residuo, esta sombra, este saco de escombros, esta ruina. No me reconozco en esta cosa, esta indecencia, este amago de hombre. 

No termina su trabajo esta muerte despaciosa. No atiende, no viene. No acudirá hasta verme aniquilado, humillado, devastado hasta el último rincón. Hasta que ningún trazo de resto humano quede en mi. Solo entonces terminará su cerco feroz, su demolición lenta, minuciosa.  Seguir leyendo “¡AYUDA!”

FORGES: IN MEMORIAM

 

Antonio Fraguas de Pablo, “Forges” (1942-2018)

 

En este tiempo y lugar en el que cuesta distinguir, como decía el poeta, “los ecos de las voces”, y cada vez más escaso de voces,

en el que, con demasiada frecuencia, se extiende e impone lo chabacano, lo zafio, la ignorancia, el esnobismo,

esta sociedad necesitada de equilibrio, moderación, concordia, solidaridad,

en la que, para hacerse ver y notar, algunos “artistas” recurren, porque no les sobra el talento, a lo extemporáneo, la provocación, el insulto,

invocando y refugiándose después bajo la bandera y el paraguas de la libertad de expresión,

Este mundo, digo, es hoy menos esperanzado. Hoy, Antonio Fraguas, “Forges”, ha dejado de existir.

 

Forges, el dibujante del humor respetuoso, elegante, paladín de los valores,  

luchador por una sociedad mejor


solidario

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POLÍTICOS SELECTOS

 

Que el hombre es animal político
desde Aristóteles se sabe,
aunque nada dijo el sabio
de políticos animales.

Cuando me siento, y con pausa
me pongo a considerar
en manos de quien estamos,
hasta sudores me dan.

Si no fuera porque soy
persona tan descreída
hasta por creer creería
en la providencia divina.

Si no existiera tal cosa
no se podría explicar
que este país sobreviva
a tanta mediocridad.

No todos son, ¡Dios me libre!,
obtusos o corrompidos,
Dios aprieta, no ahoga,
aunque aquí falta poquito.

Algunos casos precisan
una atención especial,
y si aquí se los consigna
no lo tomarán a mal. Seguir leyendo “POLÍTICOS SELECTOS”