VIVE Y DEJA VIVIR

 

Viñeta de Mafalda (Quino)

 

Pero, por Dios, ¿esa mujer no tiene quien le diga como va?… ¿Es que nadie la quiere?

Ella, mi ella, está alborotada, indignada, le va a dar algo, los ojos casi se le salen de las órbitas. Me mira como diciéndome: ¡Haz algo! ¿No ves “eso”?

“Eso” es una señora, algo más que mayor, algo más que maquillada, con una enorme pamela algo más que original, algo más que ligera de ropa, pero ropa de colores algo más que chillones, con carnes algo más que abundantes. Lleva dos correas, una en cada mano y en el extremo de las correas dos chuchitos algo más que chillones, uno con una pajarita de color amarillo, la del otro es rosa; en las colitas lucen sendos lacitos, cada uno del color de la pajarita de su compañero. Así, y con zapatos arcoiris de plataforma vertiginosa, se pasea la dama, ufana, feliz, por medio del paseo marítimo, atorado de personal. A todos mira, a todos sonríe, con todos es amable. A saltitos se desplaza, como si pasara de puntillas de una nube invisible a otra nube. ¡Bendita criatura! Seguir leyendo “VIVE Y DEJA VIVIR”

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TERAPIA DE PAREJAS

 

 

 

Estos están peor que nosotros, me decía después de haberlos observado un rato. Estaban sentados en el sofá, cada uno en un extremo, él hojeando una de esas revistas de motor; ella, piernas cruzadas, brazos cruzados, labios apretados, cara de estaca. Eran aún jovencitos, sobre treinta y pocos. El hombre había cogido la revista de uno de los dos montones que había en el piso inferior de una mesita baja de cristal que estaba en el centro de la sala. Estaba junto con revistas de informática, de deportes… En el otro montón las revistas eran de moda, muebles, cocina, de cotilleo… Mi santa, de inmediato advirtió la separación y la desaprobó murmurando Mal empezamos.

Hubo un momento en el que el joven se inclinó hacia su pareja para enseñarle la revista, mientras le decía con un entusiasmo infantil que compartió con todos los que allí estábamos:

– Fíjate, churri, éste es el coche que quiero que nos compremos, ¿a que mola?

Ella miró de reojo alrededor y después lo fulminó con una de esas miradas equivalente a ¿Tú eres gilipollas o qué?, de resultas de la cual el otro arrió velas y se hundió en el sofá y, de nuevo, en la revista.

¿Qué dónde estoy? Pues en la sala de espera de un especialista en terapia de parejas.

¿Que qué hago aquí? Pues ella me ha traído, yo no tenía ningún interés, pero cosas peores he hecho por no oírla. No sé si habré dicho ya lo empecinada que puede llegar a ser.

¿Qué por qué? Pues, a estas alturas, ésta debe ser una pregunta de las retóricas, pero me la responderé.

Últimamente estaba como rara porque hablaba poco, no me punzaba, no protestaba, estaba desganada, algo alicaída… Así han pasado unos cuantos días y yo (perdón), estaba casi feliz.   Seguir leyendo “TERAPIA DE PAREJAS”

LO NIEGO TODO

Ella no advierte hasta qué punto es inclemente. Me espeta, en su fragor sorpresivo, que solo bebo, como, me hago algo de limpieza personal, alguna cosilla más en connivencia con ella, y que lo único que hago diferente de lo que podemos llamar tareas de mantenimiento, es leer autores muertos y rever la serie de 7 vidas.

Antes se quejaba, se está quejando, se volverá a quejar: no hablamos, no salimos, no vamos al cine, no cenamos fuera… Como un martillo pilón, empecinada, tesonera. ¡Ay, Dios, dame paciencia! 

No tiene tacto, es de las personas que piensan que siempre hay que decir toda la verdad, o sea, todo lo que ellas consideran verdad. No encuentra el término medio entre la sinceridad y la estupidez, entre el engaño y la crueldad. No se da cuenta de que ser consciente es sufrir. Se lo he dicho muchas veces, pero es una batalla perdida. Yo, por mi parte, no me quejo, pero es que no me respeta, no es tolerante, no me comprende, quiere hacer de mí un apéndice suyo, no admite mi independencia inofensiva… Seguir leyendo “LO NIEGO TODO”

TENERLO CLARO

 

 

Groucho Marx_preguntas y respuestas
Groucho Marx (1890-1977)

 

En eso tiene razón, lo tengo que reconocer: me cuesta ver claro algunas cosas, digamos las gruesas, las importantes. Las de esto está bien/mal, correcto/incorrecto, los valores, cosas así. Muchas veces me lío.

Las repercusiones de esta discapacidad mía son evidentes: por ejemplo, sin saber claro lo que está bien o mal, no se puede juzgar. No se puede decir: esta persona es así y la otra asá, o ese obra correcta o incorrectamente. Lo que no deja de ser una desventaja.

Ella, sin embargo, no tiene ese problema: esto es blanco, esto es negro. Así: segura, contundente, imperial. Y, claro, puede juzgar de forma inapelable (casi siempre de forma negativa, lamentablemente): esto está fatal, eso no es legal, aquello no es como debe ser maldición con el deber ser y el deber hacer!), te equivocas de medio a medio, fulanito es un x,  menganito no tiene principios…  Seguir leyendo “TENERLO CLARO”

NO ES POR ESO

 

Residencia ancianos

 

Que no aparezco por el blog, que no aparezco… Mil veces me lo ha dicho. Que me comprometí. Que, además, estoy más serio. Hablo menos aún. Me ve como decaído. Todavía más sensible. “Te sigue afectando cualquier cosilla, te ahogas en un vaso de agua”. (En fin, es ideal para animar)

Pero no es por lo que ella dice.

Nadie es de piedra. Todos tenemos altos y bajos. Yo no tengo el encefalograma plano. Ni el electrocardiograma. Y ahora lo mismo estoy en una fase bajilla. (Nada de bipolar, ¿eh?). Aunque ya lleve algún tiempo algo mustio, está claro que esto es transitorio. Estoy seguro. ¿No?

Pero no es por lo de la residencia, como ella dice. Se ha empecinado en que estoy como metido en un pozo desde lo de la residencia.

Lo mejor es contarlo para que el personal saque sus conclusiones. El otro día acompañamos a una amiga a la residencia para personas mayores donde tiene a su madre. Yo no había visitado ninguna. Pero sabía que son lugares donde los mayores, voluntariamente, viven felices, con sus necesidades cubiertas, a salvo del ajetreo mundanal. Como debe ser, tras los servicios prestados a la sociedad. (“Como siempre, estás en el limbo”. No deja pasar oportunidad).

Es un edifico amplio, con un extenso jardín. Los pasillos, las habitaciones y todas las dependencias, cuidados y limpios. La señora estaba en el ala de las más mayores, junto con otras mujeres.

Nos dijeron que, en ese momento, todas estaban en el salón, a la espera del almuerzo. Cuando entramos, había como quince ancianas. Todas sentadas, unas en sillones, otras en sillas de ruedas. La tele estaba puesta, pero nadie parecía mirarla ni escucharla. Unas dormitaban. Otras miraban no sé dónde. Alguna nos observó cuando entramos. Seguir leyendo “NO ES POR ESO”

¡ME VAN A OÍR!

 

“¡Me van a oír! ¡Vaya que si me van a oír!” Resulta que había mandado  “¡Inconcebible!, ¡A quien se le diga no se lo cree!” por correos a su hermano un paquete  “Si lo han perdido, me van a oír, les meto una denuncia…, los empapelo!“ con un documento importante y “¡Me dijeron que dos días, y después de una semana no ha llegado!” … y eso.

Cuando se pone guerrera está olímpica, justiciera. Ni Zeus, rayos en mano y con un enfado monumental. 

Yo, por mitigar la cosa: “Tienes razón, pero tranquilízate. Yo…”

“!No, tú no vas a ir a la oficina de correos, que te conozco! No sirves para protestar, ni te sale la voz.”

“Yo solo quería decir…”

“¡Que no! Te tomarían el pelo y seguro que terminarías dándoles las gracias y felicitándolos. Voy yo, ¡me van a oír!” Seguir leyendo “¡ME VAN A OÍR!”

MÓVIL NUEVO

 

Mándame un whatsapp
Whatsapps, comunicación completa.

 

Me va a regalar uno. Se acerca mi cumpleaños. Ya percibo las señales de que me va a regalar uno. Ha empezado a decirme cosas como que el móvil que tengo tiene sobre cuatro años, antediluviano como quien dice. Que no tiene ni WhatsApp, cosa verdaderamente increíble a estas alturas (es cierto, no había caído: ¡cómo he podido sobrevivir sin WhatsApp!). Y no sé qué de cambiar a la tarifa plana.

También que no se puede ser un analfabeto tecnológico. Y que estos instrumentos más modernos me ayudarían a que me comunique más, que me comunico poco. Que abra mi mente. Y más cosas interesantes, que ahora no recuerdo.

Yo todo esto lo voy entendiendo, todo este cariñoso bombardeo me afecta (bueno, yo dejo que me afecte). Es cierto, no se puede quedar uno atrás, tiene que evolucionar con los tiempos. Además, hoy esos aparatitos son increíbles, tienen de todo. Pensándolo bien, si tuviera un móvil más completo, se me abrirían muchos campos. Seguir leyendo “MÓVIL NUEVO”