95% MORRALLA

– Es verdad que la experiencia te llega cuando menos falta te hace.

Se lo oí decir ayer cuando, estando ella en la cocina trajinando, yo pasaba por el pasillo camino del salón. 

Y a la vuelta:

– La felicidad es un relámpago en la noche.

Rara, últimamente está rara. Me mira raro. Dice cosas raras. Está como filosófica. Malo.

Es cierto que no es ni mucho menos inusual que hable sola, consigo misma, pero cosas más normalitas como no puedo con él, no tiene remedio, me he pasado con el azúcarno sé que hago yo aquí, ese Trump es un impresentableSeguir leyendo “95% MORRALLA”

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VIVIR ES COMPLICADO, VEGETAR ES SIMPLE

 

 

Pensando en nada profundamente

 

Ha pasado de la perplejidad al cabreo. Está muy furiosa conmigo. Ha observado, alarmada, como, desde hace ya algún tiempo, zapeo buscando los programas más bochornosos, leo solo periódicos deportivos, uso la tableta únicamente para los juegos más bobos, estoy descaradamente enganchado a unos inefables grupos de Whatsapp… Y todo así.

Resumiendo: no hago casi nada, tengo una existencia feliz y algo así como semivirtual.

Ha sido una opción concienzudamente pensada y sopesada. Un día se me encendió la bombilla y, claro, lo vi claro. La solución a todo era simplemente… cerrar los ojos. 

Pero ella, siempre impositiva, no lo acepta. Que cómo he pasado de decir que este mundo es una mierda a que es maravilloso. Que estoy embrutecido, anestesiado. Que si ha sido una huida. Que vivo desconectado de la realidad. 

Pero seamos definitivamente honestos y claros: vivir es complicado y penoso, vegetar es  simple y gratificante. Seguir leyendo “VIVIR ES COMPLICADO, VEGETAR ES SIMPLE”

VIVE Y DEJA VIVIR

 

Viñeta de Mafalda (Quino)

 

Pero, por Dios, ¿esa mujer no tiene quien le diga como va?… ¿Es que nadie la quiere?

Ella, mi ella, está alborotada, indignada, le va a dar algo, los ojos casi se le salen de las órbitas. Me mira como diciéndome: ¡Haz algo! ¿No ves “eso”?

“Eso” es una señora, algo más que mayor, algo más que maquillada, con una enorme pamela algo más que original, algo más que ligera de ropa, pero ropa de colores algo más que chillones, con carnes algo más que abundantes. Lleva dos correas, una en cada mano y en el extremo de las correas dos chuchitos algo más que chillones, uno con una pajarita de color amarillo, la del otro es rosa; en las colitas lucen sendos lacitos, cada uno del color de la pajarita de su compañero. Así, y con zapatos arcoiris de plataforma vertiginosa, se pasea la dama, ufana, feliz, por medio del paseo marítimo, atorado de personal. A todos mira, a todos sonríe, con todos es amable. A saltitos se desplaza, como si pasara de puntillas de una nube invisible a otra nube. ¡Bendita criatura! Seguir leyendo “VIVE Y DEJA VIVIR”

TERAPIA DE PAREJAS

 

 

 

Estos están peor que nosotros, me decía a mi mismo después de haberlos observado un rato. Estaban sentados en el sofá, cada uno en un extremo, él hojeando una de esas revistas de motor; ella, piernas cruzadas, brazos cruzados, labios apretados, cara de estaca. Eran aún jovencitos, sobre treinta y pocos. El hombre había cogido la revista de uno de los dos montones que había en el piso inferior de una mesita baja de cristal que estaba en el centro de la sala. Estaba junto con revistas de informática, de deportes… En el otro montón las revistas eran de moda, muebles, cocina, de cotilleo… Mi santa, de inmediato advirtió la separación y la desaprobó murmurando Mal empezamos.

Hubo un momento en el que el joven se inclinó hacia su pareja para enseñarle la revista, mientras le decía con un entusiasmo infantil que compartió con todos los que allí estábamos:

– Fíjate, churri, éste es el coche que quiero que nos compremos, ¿a que mola?

Ella miró de reojo alrededor y después lo fulminó con una de esas miradas equivalente a ¿Tú eres gilipollas o qué?, de resultas de la cual el otro arrió velas y se hundió en el sofá y, de nuevo, en la revista.

¿Qué dónde estoy? Pues en la sala de espera de un especialista en terapia de parejas.

¿Que qué hago aquí? Pues ella me ha traído, yo no tenía ningún interés, pero cosas peores he hecho por no oírla. No sé si habré dicho ya lo empecinada que puede llegar a ser.

¿Qué por qué? Pues, a estas alturas, ésta debe ser una pregunta de las retóricas, pero me la responderé.

Últimamente estaba como rara porque hablaba poco, no me punzaba, no protestaba, estaba desganada, algo alicaída… Así han pasado unos cuantos días y yo (perdón), estaba casi feliz.   Seguir leyendo “TERAPIA DE PAREJAS”

LO NIEGO TODO

Ella no advierte hasta qué punto es inclemente. Me espeta, en su fragor sorpresivo, que solo bebo, como, me hago algo de limpieza personal, alguna cosilla más en connivencia con ella, y que lo único que hago diferente de lo que podemos llamar tareas de mantenimiento, es leer autores muertos y rever la serie de 7 vidas.

Antes se quejaba, se está quejando, se volverá a quejar: no hablamos, no salimos, no vamos al cine, no cenamos fuera… Como un martillo pilón, empecinada, tesonera. ¡Ay, Dios, dame paciencia! 

No tiene tacto, es de las personas que piensan que siempre hay que decir toda la verdad, o sea, todo lo que ellas consideran verdad. No encuentra el término medio entre la sinceridad y la estupidez, entre el engaño y la crueldad. No se da cuenta de que ser consciente es sufrir. Se lo he dicho muchas veces, pero es una batalla perdida. Yo, por mi parte, no me quejo, pero es que no me respeta, no es tolerante, no me comprende, quiere hacer de mí un apéndice suyo, no admite mi independencia inofensiva… Seguir leyendo “LO NIEGO TODO”

TENERLO CLARO

 

 

Groucho Marx_preguntas y respuestas
Groucho Marx (1890-1977)

 

En eso tiene razón, lo tengo que reconocer: me cuesta ver claro algunas cosas, digamos las gruesas, las importantes. Las de esto está bien/mal, correcto/incorrecto, los valores, cosas así. Muchas veces me lío.

Las repercusiones de esta discapacidad mía son evidentes: por ejemplo, sin saber claro lo que está bien o mal, no se puede juzgar. No se puede decir: esta persona es así y la otra asá, o ese obra correcta o incorrectamente. Lo que no deja de ser una desventaja.

Ella, sin embargo, no tiene ese problema: esto es blanco, esto es negro. Así: segura, contundente, imperial. Y, claro, puede juzgar de forma inapelable (casi siempre de forma negativa, lamentablemente): esto está fatal, eso no es legal, aquello no es como debe ser maldición con el deber ser y el deber hacer!), te equivocas de medio a medio, fulanito es un x,  menganito no tiene principios…  Seguir leyendo “TENERLO CLARO”

NO ES POR ESO

 

Residencia ancianos

 

Que no aparezco por el blog, que no aparezco… Mil veces me lo ha dicho. Que me comprometí. Que, además, estoy más serio. Hablo menos aún. Me ve como decaído. Todavía más sensible. “Te sigue afectando cualquier cosilla, te ahogas en un vaso de agua”. (En fin, es ideal para animar)

Pero no es por lo que ella dice.

Nadie es de piedra. Todos tenemos altos y bajos. Yo no tengo el encefalograma plano. Ni el electrocardiograma. Y ahora lo mismo estoy en una fase bajilla. (Nada de bipolar, ¿eh?). Aunque ya lleve algún tiempo algo mustio, está claro que esto es transitorio. Estoy seguro. ¿No?

Pero no es por lo de la residencia, como ella dice. Se ha empecinado en que estoy como metido en un pozo desde lo de la residencia.

Lo mejor es contarlo para que el personal saque sus conclusiones. El otro día acompañamos a una amiga a la residencia para personas mayores donde tiene a su madre. Yo no había visitado ninguna. Pero sabía que son lugares donde los mayores, voluntariamente, viven felices, con sus necesidades cubiertas, a salvo del ajetreo mundanal. Como debe ser, tras los servicios prestados a la sociedad. (“Como siempre, estás en el limbo”. No deja pasar oportunidad).

Es un edifico amplio, con un extenso jardín. Los pasillos, las habitaciones y todas las dependencias, cuidados y limpios. La señora estaba en el ala de las más mayores, junto con otras mujeres.

Nos dijeron que, en ese momento, todas estaban en el salón, a la espera del almuerzo. Cuando entramos, había como quince ancianas. Todas sentadas, unas en sillones, otras en sillas de ruedas. La tele estaba puesta, pero nadie parecía mirarla ni escucharla. Unas dormitaban. Otras miraban no sé dónde. Alguna nos observó cuando entramos. Seguir leyendo “NO ES POR ESO”