NO SÉ DE QUÉ ESCRIBIR

 

 

Dicen que decía Óscar Wilde que escribir solo requiere de dos cosas: tener algo que decir, y decirlo. Visto así de esquemático parece la mar de fácil. Por desgracia, no para mí. Yo unas veces no sé de qué escribir, otras veces no sé como decirlo, y las más ni una cosa ni otra. 

En este momento estoy ocupado en superar el primer escollo: ¿Sobre qué escribo? La cuestión no es baladí porque, si no hay qué contar, poca importancia tiene que se sepa o no contarlo.

Digo yo, para confortarme, que no es raro que esto les pase a otros. Se me ocurre que si los aprendices de escritores fuéramos más solidarios, más cooperativos, el problema se mitigaría. Podríamos aprovechar la tecnología y comunicarnos y ayudarnos por los Whatsapp o Telegram o por eso que llaman redes sociales. Por ejemplo: ¿Tú en que fase estás atascado, en la del “qué” o en la del “cómo”? O: Tengo una idea pero no sé cómo llevarla al papel. Te la regalo

En fin, crear como una hermandad o gremio para propiciar un trabajo colaborativo, que ahora se lleva tanto. Hay que modernizarse, no sé porqué tenemos que empecinarnos en hacerlo todo solos.

Pero me da que gran parte de los aficionados a esto somos más bien introvertidos, reservados, solitarios, muy nuestros. En general, parece que no nos seduce el trabajo en equipo, vamos por libre, no vamos con el signo de los tiempos. Y tampoco somos muy tecnológicos (yo no más allá del procesador de textos), con todas las ventajas que dicen que la tecnología tiene. 

Bueno, solo era una idea, aunque algo desesperada. Pero por si servía de algo.

Ahora que está desechada, se me ocurre otro obstáculo con el que tropieza mi idea: los metidos en esto tendemos a ser más bien de sentimientos, sobre todo los que son poetas. Las penas (de amores, preferentemente) parece que inspiran más. No tanto las alegrías (siempre me he preguntado el porqué). Y, claro, al ser cuestión personal, aquí no se puede separar contenido y forma. Se escribe de lo que se siente. Obviamente, no puedo decir: Dame tu amor por Daniela para que yo pueda escribir un poema ó Toma este sentimiento mío y escribe algo sobre él. Algo absurdo, ¿no? Me parece que me estoy liando. 

Pero creo que si tuviera un desengaño amoroso, tendría para escribir. Porque el desengaño amoroso da mucho juego. La cosa es antigua: ver, si no, el final del famoso soneto de Lope:

… creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño: 
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

o esa égloga de Garcilaso que empieza:

¡Oh, más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo,
más helada que nieve, Galatea!

A la inmortalidad por el desengaño.

Habrá que considerarlo. Claro que, para tener un desengaño amoroso hay que estar enamorado. Otro obstáculo con el que no contaba. Esto es un sinvivir.

Me entra desaliento, desmoralización, yo creía que esto no era tan enredoso… Trato siempre de ser positivo, pero creo que yo no sirvo para escritor. A Óscar Wilde le salió una frasecita muy apañada, pero es un camelo.

Y es que a muchos escritores famosos se les pide la fórmula de su éxito y algunos la dan, pero creo que incompleta o alterada. Porque, si no, no se entiende que yo haya seguido algunas a pie juntillas y nada, un fracaso. Además, unos dicen una cosa, otros la contraria. Más camelos. Los consagrados nos toman el pelo, no tienen ningún respeto por los aspirantes.  

Resumiendo, todo son problemas, así que desisto, para qué seguir: no tengo ni idea sobre qué escribir. 

Me animaría una ayudita.

El Diablo Cojuelo

 

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