SUEÑO (1)

 

 

niebla

 

Casi no veo las casas. Una niebla pertinaz las difumina. No son muy altas, y blancas. La calle aparece como un desfi­la­dero tenuemente luminoso. Resalta, allí, al fondo, una nitidez. La voy acer­cando, ni despacio ni depri­sa, por el centro de la calle adoqui­nada.

Veo una cater­va de críos, apiñados en torno a un niño y a un perro grande. Todos tienen los pantalones cortos. Hasta las rodi­llas, en su mayoría renegridas y cubiertas de postillas. Alguno se limpia, con el dorso de la mano, las velas que le cuelgan.

También hay un hombre y una mujer. El hombre mira con enfado al niño. Digo que lo mira, aunque no tiene rostro, lo mismo que la mujer. Sin embargo, yo siento que lo mira. El crío debe tener unos cuatro años, el pelo muy cano y los ojos claros. Parece estar muy satisfecho de la expectación que crea.

– ¿De dónde vienes? – habla el padre, procurando adoptar un tono enérgico – Te he estado buscando toda la tarde. 

Y mirando con aprensión  al perro:

– Te he dicho que no me gusta que te acerques a los perros. 

El niño también mira al perro, que le ha seguido hasta allí, y después al hombre, y sonríe, aunque débilmente. También los otros sonríen, parecen esperar algo. El hombre reparte sus ojos entre ellos y con la mano se oculta una sonrisa. Entonces siento hablar a la mujer:

– No le castigues.

Toma al niño de la mano y los sigo con la mirada hasta que entran los tres en una casa, sin cerrar la puerta marrón. Los otros chiquillos han puesto cómica cara de decepción. De pronto, advierto como se enturbian los rasgos de sus rostros y como sus cuerpos tiemblan y, por fin, desaparecen, meciéndose en menguantes volutas de humo.

Pongo mi cuerpo donde han desaparecido. No ocurre nada.

“Sueño. Estoy soñando”, me repito.

La niebla se descorre de golpe y un trozo de luz solar sale de la calleja. Observo su proyección sobre la calle, y me digo: “El sol está llegando a la pared de enfrente; es hora de ir a la escuela”.

Miro a la puerta marrón, pero no se abre y el niño no sale con su cartera.

 

El Diablo Cojuelo
(colaborador)

 

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