RELACIONES ESPECIALES

 

 

relación pareja

 

El ámbito de las relaciones interpersonales es algo fascinante, complejo, lleno de variables y matices, hasta misterioso. A poco que observemos detenidamente las relaciones entre dos personas advertiremos, en algunos casos, hechos y manifestaciones que al expectador externo le parecen curiosos, llamativos, ilógicos, contradictorios…

Esencialmente, las mimbres de una relación dual son las personalidades y el contexto (circunstancias, situaciones…). Esto que, a priori, parece tan básico, en las situaciones concretas se puede complicar de manera considerable. Y es que, de la interacción entre dos personas aparecen, como de la nada, dos elementos nuevos: inicialmente, una reacción emocional de sintonía, rechazo o indiferencia (“me cae bien”, “no lo aguanto”, “ni fú ni fá”, “es agradable”, “bueno…”) y, progresivamente, una especie de código que viene a gobernar la relación. Sabemos, por ejemplo, como debemos conducirnos con una persona y también que lo que vale para una no es conveniente para otra. Lo mismo que encontramos que las relaciones de una misma persona con dos amigos pueden ser completamente diferentes. 

La intuición, la experiencia, el conocimiento de las convenciones y algunas capacidades específicas (lo que ahora se llaman habilidades sociales) nos guían en las relaciones. A pesar de que lo consideremos como algo normal, no deja de ser impresionante la capacidad del ser humano para regular, matizar, adaptar las interacciones, según las personas y circunstancias. 

Dentro de la amplia casuística, llaman la atención tres tipos o formas de relación, que están centradas más bien en el plano afectivo y mayormente en el ámbito de la pareja. Seguir leyendo “RELACIONES ESPECIALES”

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DE VEZ EN CUANDO LA VIDA

 

Serrat
Joan Manuel Serrat Teresa (1943)

 

De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasea por las calles
en volandas,
y nos sentimos en buenas manos;
se hace de nuestra medida,
toma nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como un niño
cuando sale de la escuela.

De vez en cuando la vida
toma conmigo café
y está tan bonita que
da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.

De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.

De vez en cuando la vida
afina con el pincel:
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.

De vez en cuando la vida
nos gasta una broma
y nos despertamos
sin saber qué pasa,
chupando un palo sentados
sobre una calabaza.

SERRAT, FIRMA


JOAN MANUEL SERRAT. Cada loco con su tema.

 

 

NO ES POR ESO

 

Residencia ancianos

 

Que no aparezco por el blog, que no aparezco… Mil veces me lo ha dicho. Que me comprometí. Que, además, estoy más serio. Hablo menos aún. Me ve como decaído. Todavía más sensible. “Te sigue afectando cualquier cosilla, te ahogas en un vaso de agua”. (En fin, es ideal para animar)

Pero no es por lo que ella dice.

Nadie es de piedra. Todos tenemos altos y bajos. Yo no tengo el encefalograma plano. Ni el electrocardiograma. Y ahora lo mismo estoy en una fase bajilla. (Nada de bipolar, ¿eh?). Aunque ya lleve algún tiempo algo mustio, está claro que esto es transitorio. Estoy seguro. ¿No?

Pero no es por lo de la residencia, como ella dice. Se ha empecinado en que estoy como metido en un pozo desde lo de la residencia.

Lo mejor es contarlo para que el personal saque sus conclusiones. El otro día acompañamos a una amiga a la residencia para personas mayores donde tiene a su madre. Yo no había visitado ninguna. Pero sabía que son lugares donde los mayores, voluntariamente, viven felices, con sus necesidades cubiertas, a salvo del ajetreo mundanal. Como debe ser, tras los servicios prestados a la sociedad. (“Como siempre, estás en el limbo”. No deja pasar oportunidad).

Es un edifico amplio, con un extenso jardín. Los pasillos, las habitaciones y todas las dependencias, cuidados y limpios. La señora estaba en el ala de las más mayores, junto con otras mujeres.

Nos dijeron que, en ese momento, todas estaban en el salón, a la espera del almuerzo. Cuando entramos, había como quince ancianas. Todas sentadas, unas en sillones, otras en sillas de ruedas. La tele estaba puesta, pero nadie parecía mirarla ni escucharla. Unas dormitaban. Otras miraban no sé dónde. Alguna nos observó cuando entramos. Seguir leyendo “NO ES POR ESO”