EL PRINCIPITO (fragmento)

 

 

Antoine Saint-Exupery
Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944)

 

Principito riega rosa
El Principito y su rosa

 

– ¿Qué significa “domesticar”?

– Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?

– Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa “domesticar”?

– Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es su único atractivo. ¿Tú buscas gallinas?

– No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”? -volvió a preguntar el principito.

– Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa “crear vínculos… “

– ¿Crear vínculos?

– Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…

– Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor… creo que ella me ha domesticado…

(…)

– Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

– Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.

– Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

– Es el tiempo que yo he perdido con ella… -repitió el principito para recordarlo.

– Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa…

– Yo soy responsable de mi rosa… – repitió el principito a fin de recordarlo. 

                                     Saint Exupery_firma

(ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY. El principito)

(Teresa)

 

 

 

ENEAGRAMA BÁSICO

Eneagrama_estrella eneatipos
Eneagrama con rasgos de los eneatipos

Entérate de lo que eres y sé lo que eres (Píndaro)

Conócete a ti mismo (inscripción en el frontón del templo de Apolo, en Delfos)

El Eneagrama no solo es un sistema de clasificación de la personalidad, sino también un instrumento para el autoconocimiento, para entender el porqué de nuestro comportamiento y para avanzar en el autoperfeccionamiento.

A pesar de las críticas de falta de rigor científico, el Eneagrama  es progresivamente más aceptado. Sus relaciones con otros sistemas de clasificación de personalidad son cada vez más amplias, así como su incorporación a sistemas terapéuticos. Por ejemplo, tiene relaciones con la Terapia Gestalt, la Programación Neurolingüística (PNL)…

El Eneagrama establece nueve tipos (eneatipos) o estilos de personalidad. Su símbolo es una estrella de nueve puntas en el vértice de la cual se aposentan los nueves eneatipos básicos. Se suele hablar de una persona como de un Uno, Tres, etc. si reúne las características principales de ese eneatipo. Seguir leyendo “ENEAGRAMA BÁSICO”

DESMAYARSE, ATREVERSE, ESTAR FURIOSO…

 

Lope de Vega
Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635)

 

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

                       Lope_de_Vega_firma

                                                 Lope de Vega

 

 

 

DESEO POCO, Y LO POCO QUE DESEO LO DESEO POCO

 

Deseo poco

 

Esta “fórmula de la felicidad” para algunos, se la atribuyen a San Francisco de Asís, aunque otros se la adscriben a San Agustín o a San Ignacio.  

Los deseos humanos (es decir, apetencias, pulsiones, impulsos, inclinaciones, intereses, motivaciones…) son variopintos tanto en naturaleza como en intensidad. A lo que parece, son consustanciales con la naturaleza humana, y su control y encauzamiento (“no ser esclavo de los deseos”) siempre han sido recomendados. Las virtudes de la sobriedad, contención y fuerza de voluntad son muy loadas por todas las religiones, que nos previenen maternalmente de lo que el mercado del mundo nos ofrece.

El budismo es, en este sentido, el paradigma. De sus cuatro nobles verdades, la primera es que el sufrimiento es inherente a la vida, y la segunda que la causa del sufrimiento está en los deseos, independientemente de su naturaleza más o menos buena. El problema no está tanto en los objetos de deseo (que en sí mismo son neutros) como en el anhelo de su satisfacción, en que si no los satisfacemos nos encontramos mal. Como se sabe, la solución para los budistas está en la renuncia a los deseos y placeres, la aniquilación del yo, el nirvana. Seguir leyendo “DESEO POCO, Y LO POCO QUE DESEO LO DESEO POCO”

LIBERTAD

Paul Eluard
Paul Eluard (1895-1952)

En mis cuadernos escolares
en mi pupitre y en los árboles
en la arena en la nieve
yo escribo tu nombre. 

En todas las páginas leídas,
en todas las páginas blancas
piedra sangre papel o ceniza
Yo escribo tu nombre. 

En las estampas doradas
en las armas de los guerreros
en la corona de los reyes
yo escribo tu nombre. 

En la jungla y el desierto
en los nidos en la retama
en el eco de mi infancia
yo escribo tu nombre. 

En la maravilla de las noches
en el pan blanco de los días
en las estaciones novias
yo escribo tu nombre. 

En todos mis trapos de azul
en el estanque sol enmohecido
en el lago luna viva
yo escribo tu nombre. 

En los campos sobre el horizonte
en las alas de los pájaros
y en el molino de las sombras;
yo escribo tu nombre. 

En cada bocanada de la aurora
en el mar en los barcos
en la montaña loca,
yo escribo tu nombre. 

En la espuma de las nubes
en los sudores de la tormenta
en la lluvia densa y desabrida
yo escribo tu nombre. 

En las formas centellantes
en las campanas de los colores
en la verdad física
yo escribo tu nombre. 

En los senderos despiertos
en los caminos desplegados
en las plazas desbordantes
yo escribo tu nombre. 

En la lámpara que se enciende
en la lámpara que se apaga
en mis casas reunidas
yo escribo tu nombre. 

En el fruto dividido
del espejo y de mi cuarto
en mi lecho cáscara vacía
yo escribo tu nombre. 

En mi perro goloso y tierno
en sus orejas enhiestas
en su pata torpe
yo escribo tu nombre. 

En el trampolín de mi puerta,
en los objetos familiares
en la oleada del fuego bendito
yo escribo tu nombre. 

En toda carne entregada
en la frente de mis amigos
en cada mano que se tiende
yo escribo tu nombre. 

En el cristal de las sorpresas
en los labios suaves
muy por encima del silencio
yo escribo tu nombre. 

En mis refugios destruidos
en mis faros derrumbados
en los muros de mi tedio
yo escribo tu nombre. 

En la ausencia sin deseos
en la soledad desnuda
en los peldaños de la muerte
yo escribo tu nombre. 

En la salud recobrada
en el peligro desaparecido
en la esperanza sin recuerdo
yo escribo tu nombre.

Y por el poder de una palabra 
vuelvo a empezar mi vida 
he nacido para conocerte
para nombrarte 
LIBERTAD

Paul Eluard_firma

(PAUL ELUARD. Liberté)

MAROZIA. EL GOBIERNO DE LAS PROSTITUTAS.

 

Marozia
Representación de Marozia

 

“Cierta ramera sin vergüenza, llamada Teodora fue durante algún tiempo monarca de Roma, y vergüenza da escribirlo, ejerció su poder como un hombre. Tuvo dos hijas, Marozia y Teodora, que no sólo la igualaron sino que la sobrepasaron  en las prácticas que ama Venus”.

LIUTPRANDO DE CREMONA (922-972). Antapodosis.

En la historia del papado existe una etapa particularmente llamativa y lamentable. Son los años comprendidos entre el nombramiento del papa Sergio III en 904 y la muerte de Juan XII en 964 (otros autores lo limitan hasta 932, año de la caída de Marozia). Este periodo, llamado Saeculum Obscurum, es conocido también, más descriptivamente como Pornocracia (término acuñado en el siglo XVI por el cardenal e historiador Caesar Baronius), gobierno de las prostitutas. Nuestro personaje, Marozia, tuvo una determinante influencia en la historia del papado desde 907 hasta el 932 en que fue encarcelada por su hijo. En estos años, hizo y deshizo en Roma a su antojo.

Marozia, bautizada como María y también llamada Mariuccia o Mariozza, había nacido sobre el 890. Su padre era el senador romano Teofilacto I, conde de Tusculum, poseedor del castillo de Sant´Angelo y con tanto poder que podía hacer sombra al papa. Teofilacto no tendría ningún escrúpulo en utilizar la belleza y la habilidad de su esposa, Teodora y de su hija Marozia para apuntalar y ampliar su poder. La madre, Teodora, era hermana de Adalberto de Toscana. Marozia tuvo otras dos hermanas: Teodora la joven y Sergia, probablemente hija natural de Sergio III.

El siglo se había iniciado con los breves pontificados Juan IX (898-900) y Benedicto IV (900-903). Inaugura el período convulso León V, a quién seis semanas después de su elección, despojó de su dignidad su capellán Cristóbal. Seis meses más tarde, Cristóbal fue desterrado a un monasterio por Sergio III (904-911). Seguir leyendo “MAROZIA. EL GOBIERNO DE LAS PROSTITUTAS.”

LO QUE VALE UNA VIDA

Rafael Juarez
Rafael Juárez (1956)

 

Estoy en esa edad en la que un hombre quiere 
por encima de todo ser feliz, cada día. 
Y al júbilo prefiere la callada alegría 
y a la pasión que mata, la renuncia que hiere.

Vivir entre las cosas, mientras que el tiempo pasa 
-cada vez menos tiempo para las mismas cosas- 
y elegir las que valen una vida: las rosas 
y los libros de versos, y el viaje y la casa.

Hasta ahora he vivido perdido en el mañana 
-seré, seré, decía- o en el pasado -he sido 
o pude ser, pensaba- y el mundo se me iba.

Ahora estoy en la edad en la que una ventana 
es cualquier aventura, y un regalo el olvido. 
Ya no quiero más luz que tu luz mientras viva.

(RAFAEL JUÁREZ. Lo que vale una vida)

(Gracias, Elvira)