EN TIEMPO DE DESOLACIÓN NUNCA HACER MUDANZA

 

 

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Esta acertada recomendación está en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola (EE318). En ellos señala que existe desolación espiritual cuando existe escuridad del alma, turbación de ella (…), inquietud de varias agitaciones y tentaciones… La expresión y el léxico utilizados son, obviamente, los propios del  contexto. Pero, básicamente, se refiere a una situación de crisis personal, cuando estamos en horas bajas. Podemos, pues, “modernizar”, en la forma, el consejo:

En tiempo de crisis, nunca tomes decisiones importantes.

¿Y por qué no hacer mudanza?

El mismo San Ignacio nos proporciona el porqué en la misma obra. Viene a decir que, en estos casos, podemos tener la tentación de, como respuesta a la situación en las que estamos inmersos, tomar decisiones drásticas, extremas. Lo que coloquialmente puede expresarse, según el caso, como: romper la baraja, tirarlo todo por la borda, yo abandono, quemar los barcos, de perdidos…, ya ¿para qué?, se va a enterar, me da lo mismo, etc.). En sus palabras:  Porque así como en la consolación nos guía y aconseja más el buen spíritu, así en la desolación el malo, con cuyos consexos no podemos tomar camino para acertar. 

Hay que matizar que, obviamente, las decisiones importantes guardan relación con dicha crisis. Aunque puede ser cierto que ciertos problemas, por su profundidad o características, afectan a todas las áreas de decisión.

¿Y qué hay que hacer en estas situaciones? Está claro que lo más sensato es controlar los impulsos. Y perseverar en la línea que ya habíamos tomado, cuando no estábamos bajo los efectos de la crisis (…estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día antecedente a la tal desolación…). Llegamos, pues, al consejo inicial: no hacer mudanza.

Claro que tener claridad de ideas en ciertas coyunturas puede ser complicado. Para las más religiosos, San Ignacio ofrece su receta: instar más en la oración, meditación, en mucho examinar y en alargarnos en algún modo conveniente de hacer penitencia. (…) el que está en desolación, trabaxe de estar en paciencia, que es contraria a las vexaciones que le vienen, y piense que será presto consolado…

Así sea.

 

 

 

 

 

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